Por las vacunas, el ser humano puede vivir más años.

La Organización Mundial de la Salud informa que las vacunas previenen entre 2 y 3 billones de muertes en el mundo cada año. Esto habla de una eficiencia contra diversas enfermedades comunes y/o mortales.

A lo largo de la historia, han aparecido diversas epidemias y pandemias que acabaron con la vida de miles de personas; como ejemplos podemos mencionar la gripe, cólera y viruela. Hoy en día, la ciencia médica reconoce que la acción de las vacunas ha generado una resistencia importante hacia estas y otras enfermedades que son altamente contagiosas y mortales en organismos desprotegidos. Es decir, que sin la creación de vacunas, la esperanza de vida del ser humano sería demasiado corta.

Hoy en día, las enfermedades antes mencionadas, así como los diferentes tipos de pestes que cobraron la vida de millones de habitantes en siglos pasados, entre otras afecciones, están controladas debido a campañas masivas de vacunación; y algunos virus mortales como el de la viruela, se consideran oficialmente erradicados. Sin embargo, no hay manera de asegurar al 100 por ciento que la peste, el cólera, la gripe o el sarampión, por mencionar algunos ejemplos, jamás volverán a ser un problema de salud mundial. En tiempos actuales existe una seria resistencia hacia la vacunación, lo que pone en peligro a millones de vidas humanas.

Sin la creación de vacunas, la expectativa de vida del ser humano sería demasiado corta.

La reticencia hacia las vacunas es un tema de salud pública mundial. No importa si el movimiento se realiza en diversas ciudades o países; las consecuencias pueden ampliarse hasta afectar cada rincón del planeta.

Beneficios de las vacunas.

¿Para qué sirven las vacunas?

Las vacunas sirven para reforzar el sistema inmunitario con el fin de evitar el desarrollo de enfermedades graves y potencialmente mortales. Una vacuna “enseña” al cuerpo cómo defenderse en caso de una invasión bacteriana o viral; esto, a través de un reconocimiento previo. 

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Esto brinda una ventaja al cuerpo para actuar a tiempo contra elementos extraños en caso de una invasión real. Una vez que los anticuerpos reconocen al invasor, hacen lo posible por desecharlo. Por el contrario, en un cuerpo no vacunado, los anticuerpos no actúan a tiempo en posición defensora, por lo que el virus o las bacterias son los que llevan la ventaja.

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirma que las vacunas pueden ayudar a limitar la propagación de la resistencia a los antibióticos, un serio problema mundial. Virus y bacterias se han fortalecido debido al mal uso y automedicación de antibióticos. Un tratamiento pausado o la ingesta excesiva, lejos de ser un beneficio, fortalece infecciones y las vuelve más difíciles de erradicar.

Tanto las vacunas humanas como animales, mejoran la calidad de vida y permiten un mejor control de pacientes en los servicios de salud. 

Cómo funcionan las vacunas.

Es importante conocer cómo funcionan las vacunas y qué reacciones secundarias pueden provocar en el organismo, ya que existe cierta información donde se habla de consecuencias graves a la salud. No obstante, hasta el momento no existe comprobación oficial sobre dichas aseveraciones.

Variedades de vacunas.
Tipos de vacunas.

Algunas vacunas son aplicadas una sola vez, como por ejemplo, la del sarampión, pero en algunas enfermedades se requieren refuerzos, como es el caso de la poliomelitis.

Se identifican 4 tipos de vacunas principales:

1. Vacunas vivas atenuadas.

En estas vacunas se usa la forma del virus de manera atenuada o debilitada y se inyecta en el paciente en cantidades mínimas y controladas. A continuación, los glóbulos blancos producen anticuerpos para atacar al germen mientras guardan el “registro” de su presencia.

En caso posterior de que el germen llegue en forma de enfermedad, los anticuerpos reconocen el peligro y neutralizan las células enemigas de manera eficaz.

Este tipo de vacunas se requieren para proteger contra sarampión, varicela y fiebre amarilla, por mencionar algunos ejemplos.

2. Vacunas inactivadas.

Se fabrican con la versión muerta del germen que causa la enfermedad. Son efectivas, pero no tanto como las vacunas vivas atenuadas; por lo tanto, se requiere de la aplicación de uno o varios refuerzos para mantener la inmunidad a lo largo de la vida.

Para proteger contra polio y gripe, por ejemplo, se aplican vacunas inactivadas.

3. Vacunas con toxoides.

Estas vacunas logran que el organismo sea inmune a los efectos dañinos de un germen, en lugar de una inmunidad al germen en sí. Esto quiere decir que los anticuerpos no van directo al germen, sino a sus toxinas que causan problemas en la salud. 

La difteria y el tétanos son tratados con esta clase de vacunas.

4. Vacunas biosintéticas.

Contienen sustancias artificiales similares a partes de las bacterias o virus, por lo que la respuesta inmunitaria va dirigida a partes específicas del germen. 

Se utilizan vacunas biosintéticas para proteger contra Hepatitis B y Virus del Papiloma Humano (VPH).

Resistencia a las vacunas.

Desde hace varios años, existe un movimiento activo denominado “antivacunas”, cuya ideología defiende la postura de que toda vacuna es innecesaria y potencialmente peligrosa para la salud de las personas, especialmente en los niños. 

*Entre sus argumentos podemos mencionar:

– La vacunación obligatoria se contrapone al derecho a la integridad física, al derecho a la vida, al derecho a la patria potestad y al derecho al consentimiento informado.

– La vacunación como práctica obligatoria, es una forma despiadada de tiranía, en la que se somete mediante la fuerza a los ciudadanos que no desean ser víctimas de una práctica invasiva.

– Las vacunas contienen mercurio, un peligroso y venenoso metal pesado.

– Contienen aluminio, metal causante de daños óseos y cerebrales.

– Poseen elementos carcinógenos.

– Los niños vacunados tienen 120% más de asma, 317% más de TDAH, 185% más de trastornos neurológicos y 146% más de autismo.

– Solo se benefician económicamente las compañías farmacéuticas.

*Datos obtenidos de: change.org/p/declaraci%C3%B3n-de-resistencia-a-las-vacunas-obligatorias.

Contrariamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que las reacciones secundarias de las vacunas y sus posibles riesgos son mínimas ante los enormes beneficios a la salud que pueden adquirirse.

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Por ejemplo, el sarampión es una enfermedad que mataba a más de 2 millones de personas al año antes de 1960; pero desde el año 2000 hasta 2017, tuvo una caída del 80%, salvando alrededor de 21,1 millones de vidas humanas. Los casos se volvieron poco comunes y la población mundial comenzó a olvidar el sarampión con el paso de los años. Sin embargo, en ese mismo 2017 un nuevo brote volvió a generar polémica.

Importancia de las vacunas
Grupos antivacunas.

Niños no vacunados por decisión de sus padres o tutores, fueron víctima de esta y otras enfermedades fácilmente prevenibles en la actualidad. Los datos y cifras de la OMS, señalan que en 2017 el sarampión causó 110,000 defunciones en todo el mundo, la mayoría entre niños menores de cinco años que no fueron vacunados, en parte, por decisión adulta.

Los datos arrojados por organizaciones antivacunas, no tienen validez oficial ante las instituciones internacionales de salud, pues las cifras de humanos posiblemente afectados son muy pequeñas (y muchas de ellas no comprobadas), en comparación con las cifras de millones de vidas humanas que se han salvado gracias a la vacunación desde la infancia. 

Las vacunas infantiles son dosis únicas, por lo que no contienen mercurio añadido.

Con ello no se quiere concluir que los casos de pacientes fallecidos por complicaciones post vacunas no son importantes, sino que hay que considerar si otros factores no influyeron en las causas o si hubo parte de negligencia en los procesos. Como pudimos ver en el ejemplo del sarampión, las cifras de niños sanos y vacunados son mucho más elevadas que las cifras de niños sanos no vacunados.

Una vacuna puede producir reacciones secundarias como fiebre, dolor de cabeza y dolor y enrojecimiento donde se administró la vacuna, pero está muy lejos de producir la muerte. Tampoco existe información oficial y comprobada sobre la relación entre vacunas y niños autistas o con problemas cerebrales. Las vacunas infantiles son dosis únicas, por lo que no contienen mercurio añadido.

Ya son muchas generaciones humanas beneficiadas con la vacunación, pero su actual rechazo, podría generar las mismas pandemias por las que se perdieron millones de vidas en épocas pasadas. 

Fuentes.

www.who.int/features/qa/84/es/

www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/measles

provaccines.com/blog/importancia-de-las-vacunas

www.vaccines.gov/es/b%C3%A1sicos/tipos

www.cancer.org/es/cancer/causas-del-cancer/agentes-infecciosos/vph/informacion-que-los-padres-deben-saber-sobre-las-vacunas-contra-el-vph.html

www.change.org/p/declaraci%C3%B3n-de-resistencia-a-las-vacunas-obligatorias

www.who.int/features/qa/vaccination-antibiotic-resistance/es/

www.bbc.com/mundo/noticias-48678212