Hacia un futuro sin salud.

El sobrepeso y la obesidad están rebasando límites. Se ha convertido en una epidemia global que ha envuelto la vida de millones de jóvenes y adultos; y por si fuera poco, las estadísticas muestran cifras muy alarmantes de niños que a su corta edad ya padecen un peso inadecuado.

Si bien, la obesidad siempre ha existido, los índices se incrementan aún más, a pesar de los esfuerzos de campañas para realizar ejercicio físico y llevar una alimentación sana. Muchos creyeron que con la tendencia al vegetarianismo y veganismo la situación iba a mostrar avances positivos, pero lo cierto es que la comida chatarra y el sedentarismo continúa siendo un mal que pocos desean soltar.

La obesidad por enfermedad es un tema aparte, ya que ocurre por desequilibrios hormonales en el que el paciente no puede controlar su peso y debe llevar tratamientos médicos. El hipotiroidismo es la forma más común y el síndrome de Cushing es menos probable, pero ninguno de estos padecimientos es responsable de los altos índices a nivel mundial.

Las estadísticas y los datos duros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) no mienten:

– Desde el año 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo.

– Se estima que el 90 % de los casos actuales de diabetes mellitus tipo 2 en México son atribuibles al sobrepeso y a la obesidad.

– En 2016 más de 650 millones de personas mayores de 18 años presentaron obesidad. Esto es mas o menos 13 % de la población mundial.

– También en 2016 alrededor de 41 millones de lactantes y niños pequeños presentaron sobrepeso u obesidad. Se estima que para 2025 sean 70 millones.

– Casi un cuarto de la población mundial podría ser obesa para el año 2045.

Este último punto predictivo fue anunciado primeramente por el Congreso Europeo sobre la Obesidad, en Viena, Austria, tras las duras estadísticas emitidas por la Organización Mundial de la Salud. Además de la diabetes y enfermedades cardiovasculares, la obesidad también se relaciona con algunos tipos de cáncer y puede elevar el riesgo de desarrollar hasta 13 tipos en adultos jóvenes.

Con las investigaciones también se señala que la obesidad es una cuestión de salud pública mundial que podría representar enormes costes para los sistemas de salud de cada país.

Para los médicos es importante impedir que una persona con sobrepeso llegue a la obesidad aunque muestre una aparente buena salud. Se trata de lograr obtener una mejor calidad de vida para disfrutar todo lo que nos rodea, así que promover la actividad física y la alimentación balanceada es bueno para todos, independientemente de su edad y género sexual.

¿Por qué decimos que la obesidad es una peligrosa epidemia?

Simplemente es imposible que exista una persona obesa que esté saludable. El peligro de la obesidad también radica en que es muy engañosa.

Hay personas con obesidad “metabólicamente sanas” que no presentan indicadores de diabetes, hipertensión o colesterol, así que continúan con sus hábitos de vida, pero, investigaciones reveladas por la BBC, indican que estas personas tienen 50 por ciento de mayor probabilidad de sufrir enfermedades de corazón y 7 por ciento más de sufrir enfermedades cerebrovasculares.

Una persona obesa tiene problemas de respiración, de digestión, de circulación, de huesos y músculos, así como de convivio personal, y en los peores casos, es inútil que se cuide a sí mismo. La obesidad mórbida es la etapa de la obesidad donde el paciente no puede caminar, asearse por su cuenta o incluso, pensar como una persona sana. El proceso de recuperación es muy lento y arduo, pues no solo se trata de trabajar la cuestión física sino también mental.

¿Podemos evitar los pronósticos de 2045?

Por supuesto que podemos evitar el sobrepeso y la obesidad, pero primeramente debemos estar convencidos de que se trata de un padecimiento que puede afectar seriamente nuestra salud e incluso llevarnos a la muerte. El convencimiento de querer modificar nuestros hábitos de vida por unos más saludables deberá ser nuestro primer paso, pues de lo contrario, todo intento obligado terminará en fracaso.

Un profesional en nutrición puede indicarte el mejor camino, pues con base a la edad, el peso, los problemas de salud y el estilo de vida, elaborará una dieta que se ajuste a las necesidades y que poco a poco vaya generando un cambio ideal.

La actividad física es primordial. Si no podemos acudir a un gimnasio, 30 minutos de actividad diaria como trotar, correr, saltar cuerda, etc., etc., con su respectiva buena hidratación, será suficiente para que nuestro esfuerzo rinda frutos.

Recordemos que no es un proceso fácil; no podemos eliminar años de malos hábitos en meses. No obstante, está muy comprobado que los resultados llegan con la disciplina y la constancia, y que al cabo de unos meses la costumbre por comer mejor y ejercitarse se vuelve fácil y cotidiana.

Decir adiós a donas, refrescos, pizzas, alimentos congelados y procesados, hamburguesas, postres y otros alimentos hipercalóricos no debe ser tan drástico, pero sí tendrán que formar un mínimo, muy mínimo porcentaje de nuestra dieta si queremos pasar una vida sin medicinas ni hospitales.

Jirafas

Calcula tu IMC.

El índice de masa corporal (IMC) se calcula fácilmente. Solo hay que multiplicar la estatura por la estatura y después dividir los kilos entre el resultado anterior. Por ejemplo, si alguien pesa 82 kg y mide 1.65 m de estatura, la operación sería: 1.65 x 1.65 = 2.72, seguido de 82 / 2.72 = 30.14. Eso indica que aquella persona está iniciando en la obesidad.

Con la siguiente guía podemos saber en qué situación estamos con relación a nuestro peso.

Obesidad mórbida > 35

Obesidad 30 – 34.9

Sobrepeso 25 – 29.9

Normal 18.5 – 24.9

Infrapeso 17.5 – 18.5

Anorexia nerviosa < 17

Algunos creen que el IMC es poco confiable. Esta duda se originó por los resultados de deportistas, los cuales, muchos de ellos muestran obesidad en sus resultados pese a que llevan una dieta estricta y saludable, como por ejemplo, los levantadores de pesas, los profesionales en sumo o en lanzamiento de bala, por mencionar algunos ejemplos.

Pese a lo anterior, los resultados arrojados por la fórmula IMC son válidos para la población general y dentro de los centros y oenegés de salud más importantes del mundo.

Fuentes

http://revistamedica.imss.gob.mx/editorial/index.php/revista_medica/article/viewFile/21/54

http://www.who.int/bulletin/releases/NFM0715/es/

https://www.hormone.org/audiences/pacientes-y-cuidadores/preguntas-y-respuestas/2010/las-hormonas-y-la-obesidad