Bacterias por doquier.

Las bacterias están en todas partes; incluso, en las cosas que parecen ser las más limpias. Si bien, muchas de ellas no son un problema gracias a la acción de nuestras defensas, existen algunas que son potencialmente peligrosas ante el mínimo contacto. 

Mientras unas son resistentes a la gran mayoría de los antibióticos, otras se instalan en el cerebro, en el estómago o afectan el ciclo reproductivo de los humanos. También podemos mencionar a aquellas denominadas “bacterias come carne” causantes de fascitis necrosante,  una forma muy agresiva de infección donde la piel va muriendo mientras aún se mantiene en el cuerpo. Es decir, el paciente observa cómo su piel se torna oscura y se separa del resto.

A finales de junio de 2019, Lynn Fleming de 77 años caminaba por la playa de Coquina Beach, Florida, cuando de pronto un desnivel la hizo caer, provocándose una pequeña herida en la pierna que no causó mayor alarma. Dos días después, al observar una mayor hinchazón y una hemorragia que no cesaba, decidió atenderse con el médico.

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Después de la aplicación de una vacuna contra el tétanos y prescripción de antibióticos en el centro de salud, Fleming cayó inconsciente en su domicilio. Finalmente, los médicos determinaron que se trataba de una fascitis necrosante adquirida a través de esa herida en la playa, pero la mala noticia es que ya había invadido gran parte de su organismo. Sin más por hacer, Lynn Fleming murió en el quirófano por severas complicaciones. 

La fascitis necrosante es una infección bacteriana de rápida propagación por el cuerpo. No es muy común adquirirla, pero cuando sucede y no existe atención médica inmediata o se realiza un diagnóstico incorrecto, el individuo tiene pocas pocas posibilidades de conservar las partes corporales involucradas o su propia vida.

Los estreptococos del grupo A son la causa más común de la fascitis necrosante. Una de las bacterias principales se denomina Streptococcus pyogenes o estreptococos beta-hemolítico del grupo A. Esta también es causante de padecimientos leves como faringitis, amigdalitis o escarlatina, o de infecciones muy graves como la meningitis.

Bacteria Streptococcus pyogenes.
Fotomicrografía de bacteria Streptococcus pyogenes. / Imagen de Dominio Público por Centers for Disease Control and Prevention’s.

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Streptococcus pyogenes afecta mundialmente entre el 8% y el 15% de los niños en edad escolar; esto, en datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud). Típicamente coloniza la garganta, la mucosa genital, el recto y la piel. En su forma más letal, penetra los tejidos del cuerpo hasta infectarlos en su totalidad. 

¿Cómo se adquiere?

La bacteria entra al cuerpo a través de la piel, generalmente por medio de heridas que incluyen raspones, cortes, quemaduras, picaduras de insecto y heridas punzantes y quirúrgicas. Sin embargo, es posible contraer la bacteria por contusiones o magulladuras; es decir, sin necesidad de que haya una herida abierta. Aunque esto último es aún más raro de adquirir, es posible.

Una vez dentro del organismo, la bacteria tiene una acción veloz e invasiva que va destruyendo tejidos y afectando el flujo sanguíneo. Libera químicos que impiden que las defensas naturales la ataquen mientras va causando necrosis que se va expandiendo una pulgada (2.5 cm) por hora, en promedio. Cuando la bacteria logra ingresar al torrente sanguíneo, se extiende por el cuerpo. A este grado las posibilidades de sobrevivir son mínimas.

Uno de cada tres infectados muere a causa de la fascitis necrosante. Las causas más comunes son por sepsis, una condición en la que el cuerpo no tiene la capacidad de responder ante una infección bacteriana, o por insuficiencia multiorgánica.

Síntomas.

Es más fácil detectar síntomas después de una herida abierta, aunque como se mencionó anteriormente, no precisamente puede haber una rotura en la piel.

El primer síntoma y más característico es el intenso dolor, seguido de:

Fiebre.

Coloración rojiza en la piel afectada.

Sudoración.

Escalofríos.

Náuseas.

Mareo.

Debilidad.

Con una falta de atención médica inmediata, el afectado puede sufrir shock y presentar una herida con supuración de pus y tejido circundante color negro, señal de la muerte de la piel por necrosis.

Bacterias letales.
¿Cómo se adquiere la bacteria come carne?

Grupos de riesgo.

La fascitis necrosante es peligrosa para cualquier persona, pero el riesgo aumenta cuando el afectado tiene edad avanzada o existe un sistema inmunológico previamente debilitado por padecimientos o enfermedades como el cáncer, la diabetes, enfermedades en los riñones y la cirrosis.

¿Hay manera de sobrevivir?

La hay; siempre y cuando no se subestime ningún síntoma tras haber lesionado la piel. Esto es difícil, considerando que nuestra piel sufre constantes pequeñas heridas y golpes como parte de una vida activa; por lo que resultaría molesto, e incluso, exagerado, tener que acudir al médico ante la mínima manifestación. No obstante, cualquier señal de empeoramiento debe ser suficiente para atendernos. Ninguna herida pequeña debería hincharse o doler demasiado; esto es señal de que algo anda mal.

Aun con tratamiento, una de cada tres personas con fascitis necrosante, muere.

El médico proporcionará un tratamiento a base de antibióticos intravenosos para atacar la infección antes de que esta avance, al igual que realizará una cirugía para exponer a la herida al oxígeno, ya que este elemento impide que las bacterias puedan seguir actuando. La extracción de tejido muerto ayudará a la piel a regenerarse más pronto.

Otro tipo de medidas más extremas incluye la amputación del miembro afectado para detener el avance o el injerto de piel en las áreas donde la piel estuvo severamente dañada, esto, para ayudar a su sanación y para dar una mejor apariencia que mejore el aspecto físico y el estado emocional del paciente.

Hasta el momento, no hay vacuna para prevenir cualquier infección por estreptococos del grupo A, que incluye a la fascitis necrosante.

El resultado final clínico dependerá de la salud general del paciente, así como de la prontitud y exactitud del diagnóstico y tratamiento aplicado. También cuenta el tipo de bacteria que está alojado y la velocidad de su avance, así como la respuesta que el afectado tenga ante el tratamiento.

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Después de una fascitis necrosante, la piel no vuelve a quedar igual. Quedará plasmada una cicatriz y una deformidad cuyo tamaño y gravedad dependerá del grado de afectación. También es probable que la movilidad de la zona tampoco sea tan efectiva como antes. Algunos pacientes reciben tratamientos de brazos y piernas al quedar seriamente afectados.

Métodos de prevención.

La vacuna aún no es una realidad, pero existen maneras de evitar contraer esta y otras bacterias peligrosas o potencialmente mortales. Dar prioridad a las heridas, evitará el inicio y desarrollo de una infección. 

Ante toda herida menor en la piel (rasguños, cortes pequeños, ampollas, raspones), lave con agua tibia y jabón neutro. Acuda al médico si la herida presenta pus, enrojecimiento anormal, hinchazón severa o cualquier otra señal que no sea común en heridas leves en la piel. De igual forma, la atención médica es primordial en caso de heridas con objetos punzocortantes y/o contaminados.

Si tiene pie de atleta, prurito o cualquier lesión abierta, evite ingresar a albercas, mares, ríos, piscinas, bañeras de hidromasajes, etc. ya que podríamos facilitar el acceso de la bacteria.


Fuentes

news.nationalgeographic.com/2017/10/flesh-eating-bacteria-facts-floodwater-health-science/

medlineplus.gov/spanish/ency/article/001443.htm

cdc.gov/groupastrep/diseases-public/necrotizing-fasciitis-sp.html