Un descubrimiento increíble…

Fue para los científicos de la Universidad de Kyoto un descubrimiento que abrió los paradigmas de la especie y dio pie a ideas sobre la evolución humana. Sin embargo, para la madre pudo haber sido una experiencia más que desafortunada; después de todo ¿qué sabemos los seres humanos de las posibles emociones de los chimpancés?

Christina, chimpancé oriental (Pan troglodytes schweinfurthii) de aproximadamente 36 años de edad, dio a luz un pequeño en el Parque Nacional de los Montes Mahale, Tanzania. Era una hembra sana que había parido otras criaturas en años anteriores, las cuales habían gozado de una buena salud. No pasó mucho tiempo para que se diera cuenta que algo andaba mal con uno de sus vástagos.

Se trataba de un chimpancé nacido el 26 o 27 de enero de 2011, aparentemente sano. Bastaron varias observaciones para que, detrás de las cámaras y las pantallas, los científicos se dieran cuenta de lo que ocurría: el pequeño sufría graves defectos congénitos, incluyendo daño en la columna vertebral, una probable hernia abdominal y un sexto dedo en la mano izquierda. La hernia le formaba una masa irregular, fácilmente detectable a simple vista, que posiblemente le generara molestias. Sus piernitas eran más delgadas de lo normal, y parecía incapaz de asirse a su madre con ayuda de ellas, por lo que a menudo colgaban a varios centímetros del suelo.

En el reino animal, es raro que las especies brinden cuidados a las crías que nacen enfermas o muy débiles, salvo en algunos casos. Este era el primero observado en la naturaleza, otros dos casos de chimpancés con defectos congénitos fueron investigados en cautiverio; en ambos las crías recibieron cuidados humanos debido a que las madres no les procuraron atención, si bien una de las madres aceptó a su hijo después de que sus cuidadores incentivaran su comportamiento. Las dos crías murieron al cabo de unos meses.

Por esto, los científicos se sorprendieron cuando Christina, en vez de descuidar al que llamaron XT11 y enfocarse en el cuidado de sí misma, tomó a su hijo consigo, lo alimentó, lo acunó tiernamente y lo protegió de todo lo que podía afectarlo, incluso de los miembros de su familia. Ella le regaló la leche que lo nutrió cuando no pudo comer alimentos sólidos y lo depositó en su regazo cuando, contrario a los chimpancés de su edad, no pudo sentarse ni moverse por sí mismo. A medida que XT11 crecía, sus diferencias con respecto a sus hermanos y demás familiares se hacía más evidente.

Pero eso no fue lo único que despertó el asombro entre los humanos, y es que la hermana del pequeño también lo cuidó. Se vio a la hembra joven jugar con su hermanito, cargarlo y asearlo sin ningún problema. Por un tiempo, Christina tuvo un respiro y podía dejar a su pequeño al cuidado de su hija mayor mientras buscaba alimento. Hecho esto, regresaba y dedicaba de nuevo su tiempo a XT11. Sin embargo, la naturaleza no espera, y la hermana se embarazó, con lo cual la madre tuvo que redoblar sus cuidados maternos.

El tiempo pasaba, y el chimpancé no parecía crecer. Por el contrario, su pelaje lucía ralo y escaso, no tenía fuerza muscular, su boca estaba continuamente abierta y sus ojos desprendían una mirada vaga. Los científicos comenzaron a creer que la cría sufría síndrome de Down, un trastorno genético. Tampoco ganaba peso, y su incapacidad para consumir alimentos sólidos le daba una apariencia más pequeña de lo normal. Era, en definitiva, una cría no saludable.

Inevitable…

Para infortunio de Christina, XT11 murió a los 23 meses de edad, entre el 14 y el 18 de diciembre de 2014, posiblemente por complicaciones debido a una dieta insuficiente, basada solo en leche materna. La madre no tuvo más remedio que dejar ir al hijo al que se aferró durante tanto tiempo, y continuar con su existencia. ¿Qué fue lo que llevó a Christina a proteger a una cría cuyas posibilidades de sobrevivir por sí mismo en la salvaje selva eran prácticamente nulas? Es complicado de decir, lo cual muestra que entre las especies no siempre intervienen únicamente los comportamientos que llevan a la supervivencia.

Michio Nakamura, uno de los científicos implicados en la observación del caso y coautor del estudio An observation of a severely disabled infant chimpanzee in the wild and her interactions with her mother (Una observación de una cría de chimpancé con discapacidad grave en la naturaleza y sus interacciones con su madre), publicado en la revista Primates, indicó a la agencia AFP que el estudio podría ayudar a entender cómo la capacidad de ayuda o asistencia social evolucionó en los seres humanos.

Por último, hay que decir que entre la familia de Christina no parecía haber agresión o temor hacia la criatura débil, lo cual contrasta con el comportamiento de otras especies, en las que los machos o incluso las madres matan a las crías con pocas probabilidades de sobrevivir.

Jirafas

 
Fuentes

http://www.bbc.com/earth/story/20151112-a-wild-chimp-cares-for-her-disabled-child

http://www.smh.com.au/environment/animals/chimpanzee-mother-caring-for-down-syndrome-infant-in-the-wild-can-teach-us-about-human-behaviour-20151111-gkwnks.html

http://www.kyoto-u.ac.jp/en/research/research_results/2015/151109_1.html

http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10329-015-0499-6