El chico, vestido con pantalones vaqueros y una camiseta sucia, cruza la calle y salta la verja de una casa de madera. La puerta se abre y sale un hombre de aspecto furioso. El chico saca y muestra una pesada arma y profiere algunos insultos al hombre, que responde con más vocabulario grosero, mientras intenta intimidarlo con su corpulencia. ¡Bang, bang, bang! El chico dispara y corre, dejando tras de sí lo que queda de un cuerpo en llamas.

Puede ser una escena cualquiera de los muchos videojuegos en los que los golpes, las peleas callejeras, los atracos, los disparos, las explosiones, los descuartizamientos y la sangre a borbotones son un lugar común de las historias, e incluso el elemento principal de su argumento. Puede haber música y humor, pero la violencia brilla aún más, tanto, que se ha convertido en uno de esos temas actuales de debate público que parecen no tener fin.

Videojuegos, ¿son causa de violencia?

Es la pregunta que se han hecho multitud de padres y expertos a lo largo de varios años, y de vez en cuando vuelve a cobrar mayor relevancia en los medios de comunicación, especialmente cuando aparecen casos de criminales con gusto por los videojuegos donde ruedan cabezas.

En 2003, William Buckner, de 16 años, y su hermano Joshua, de 13, tomaron sin permiso dos rifles de su hogar y salieron despreocupadamente a la calle con ellos. Escondidos detrás de unos arbustos cerca de Newport, Tennessee, dispararon en contra de un hombre y una mujer que estaban en un auto, causando la muerte al primero. Al ser interrogados por las autoridades, los jóvenes dijeron que tuvieron la idea de salir a disparar autos al jugar Grand Theft Auto III, un juego de video que forma parte de una popular serie en la que los usuarios pueden tomar el papel de criminales y hacer todo tipo de fechorías para alcanzar sus objetivos.

Y este no ha sido el caso más famoso. Después de la terrible masacre de la Escuela Secundaria de Columbine (1999), en la que murieron 12 alumnos, 1 profesor y los homicidas, se supo que estos, Eric Harris y Dylan Klebold, eran asiduos jugadores de títulos como Doom y Wolfenstein 3D, clasificados como videojuegos de disparos en primera persona. Tanto en el caso de los hermanos como en el de Harris y Klebold, se presentaron demandas en contra de los productores y fabricantes de videojuegos, respectivamente, pero sin éxito.

A grandes rasgos, la postura de parte de la sociedad, incluidos padres de familia, es que los juegos de video pueden influir en el comportamiento de las personas, especialmente si se trata de niños y adolescentes. Algunos llegan a asegurarlo. Por su parte, los representantes de la industria de videojuegos aseguran que no hay un vínculo exacto y que no puede decirse sean el origen de la violencia.

¿Qué dicen los psicólogos y psiquiatras?

En la resolución sobre violencia en los videojuegos de agosto de 2015 de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), un grupo de trabajo que revisó cientos de estudios publicados entre 2005 y 2013, enfocados en el uso de videojuegos violentos, indicó que más del 85 % de los videojuegos en el mercado actual contienen algún tipo de violencia, y que los investigadores han encontrado que el uso de estos está asociado con una disminución de la empatía, del compromiso moral y de la conducta prosocial, comportamientos socialmente deseables.

La resolución también expone que la investigación ha encontrado una asociación directa entre el uso de videojuegos violentos y los resultados agresivos en los individuos. En el documento, se lee lo siguiente:

“The research demonstrates a consistent relation between violent video game use and increases in aggressive behaviour, aggressive cognitions and aggressive affect (…).” (La investigación demuestra una relación consistente entre el uso de videojuegos violentos y el incremento del comportamiento agresivo, cogniciones agresivas y afectaciones agresivas).

Sin embargo, la APA también expuso que no existe un solo factor que conduzca a una persona a la violencia o agresión. El informe levantó de nuevo una nube de comentarios a favor y en contra, e incluso se desestimó, como se esperaba en un tema como este. Cabe decir que el uso y los efectos de los videojuegos violentos han sido investigados con asiduidad durante más de 20 años.

En contraste, un estudio elaborado por científicos de la Universidad de Oxford, publicado en la revista  Psychology of Popular Culture Media y en el que se entrevistó a más de 200 individuos de 10-11 años de edad, sugirió que el hecho de jugar videojuegos violentos no hace más probable que sea perjudicial para el comportamiento de los niños que aquellos videojuegos considerados inofensivos o cuyo contenido de violencia es mínimo o bajo.

El estudio concluyó que los videojuegos constituyen un factor significativo, pero de menor importancia, en el desarrollo del comportamiento de los niños.

Otro dato relevante: según del Departamento de Justicia de Estados Unidos, el número de delincuentes juveniles violentos se redujo entre 1994 y 2010, años en los que los videojuegos en cuestión abundaron en el mercado (y aún siguen abundando). Además, según Whitney DeCamp, profesor de Sociología de la Western Michigan University, los juegos de vídeo no predicen un comportamiento violento, y lo que es más interesante, los niños con inclinación por videojuegos con escenas brutales pueden tener ya una predisposición hacia la agresión.

Agresión o violencia

De acuerdo con la resolución de la APA, “agresión” y “violencia” no tienen el mismo significado. Mientras que la primera palabra se refiere a un comportamiento en el que la intención es hacer daño a otra persona, la segunda se entiende como una forma extrema de agresión, de modo que la agresión no siempre es violencia.

Entonces, ¿hay relación entre el uso de videojuegos violentos y el comportamiento violento? Probablemente sí, pero esto no significa que el material sea la causa exacta de las conductas negativas. El comportamiento de las personas está influido por varios factores; por ejemplo, ambientales, psicológicos, culturales y genéticos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que las nuevas formas de medios de comunicación, incluidos los juegos de video y el Internet, han aumentado las oportunidades en que los jóvenes están expuestos a la violencia.

El hecho de que un niño de 10 años juegue Doom o cualquier otro juego de vídeo en el que las agresiones y los desmembramientos estén a la orden del día quizá no lo convierta en un asesino en serie ni en un hombre normalmente agresivo. No obstante, conviene que los mayores tomen en cuenta todos los factores que pueden influir en su comportamiento. Por el momento, las resoluciones aún no son determinantes y el tema seguirá generando debate.

Fuentes

http://www.apa.org/news/press/releases/2015/08/technical-violent-games.pdf

http://www.apa.org/news/press/releases/2015/08/technical-violent-games.pdf

http://us.cnn.com/2016/07/25/health/video-games-and-violence/index.html

http://www.telegraph.co.uk/science/2016/03/12/study-finds-no-evidence-violent-video-games-make-children-aggres/

http://www.scientificamerican.com/article/do-video-games-inspire-violent-behavior/

http://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/global_campaign/en/chap2.pdf

http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/scotland/3680481.stm