Tan cerca, y tan lejos.

Los científicos ya se las olían, pero no estaban seguros. No desistieron; después de análisis y estudios rigurosos estaban metidos hasta las narices en aquella investigación, hasta que alcanzaron interesantes resultados capaces de ser divulgados. Después de todo, el descubrimiento no es ningún moco de pavo.

Así pues, en julio de 2016 un grupo de investigadores de la Universidad de Tubinga y del German Center for Infection Research (DZIF) publicó un estudio en la revista científica Nature, según el cual se encontró un antibiótico producido por bacterias que se hallan dentro de la nariz humana. Este nuevo antibiótico ofrece un prometedor panorama, ya que, con base en pruebas en ratones, mata microorganismos resistentes a los antibióticos conocidos.

Antibióticos: ¿sirven para curar cualquier infección?

Los medicamentos antibióticos se utilizan para combatir infecciones causadas por bacterias. No sirven para tratar infecciones por virus ni hongos. Evita usarlos por tu cuenta al padecer alguna enfermedad respiratoria, a menos que un médico te lo indique.

El problema de las bacterias superresistentes

Cuando en el siglo XX la ciencia descubrió los usos de los antibióticos en la medicina, especialmente de la penicilina, rápidamente cobraron auge y se convirtieron en una especie de panacea, capaces de combatir desde leves hasta severas infecciones causadas por bacterias. Combinado con mejoras de higiene, el uso de los antibióticos ayudó a salvar millones de vidas y a aumentar las expectativas de vida. Enfermedades que en siglos anteriores constituyeron mortales pandemias o males incurables, como la sífilis y la tuberculosis, se vieron reducidas a unos días de cama, cuidados básicos y toma de penicilina.

Pero, tras varias décadas, las cosas han cambiado. Las bacterias, seres vivos al fin y al cabo, se han vuelto capaces de resistir los efectos de los medicamentos antibióticos administrados varias veces. Cuando esto sucede, las bacterias, en vez de morir o ser inhibidas, se multiplican y causan males en el cuerpo humano.

Una de las bacterias que más preocupan a los científicos es Staphylococcus aureus, conocida como estafilococo áureo o estafilococo dorado.

Vive en la piel humana, pero bajo ciertas condiciones puede infectar el cuerpo y provocar problemas graves en la sangre, el corazón, los huesos y otras partes. Los antibióticos fueron ampliamente usados en la década de 1940 para combatir la bacteria, pero en la década siguiente comenzó a mostrar resistencia a los medicamentos.

Hoy en día, el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) es la cepa que ocasiona numerosas infecciones resistentes a varios tipos de antibióticos. Suele contraerse en un hospital o centro de salud, o bien, por medio del contacto directo con la piel.

LA RESISTENCIA A LOS MICROBIOS, EN DATOS.

-En 2013 se registró unos 480,000 casos de tuberculosis resistente a múltiples fármacos o tuberculosis multirresistente, la cual ya se identifica con las siglas MDR TB.

-En 2014, la OMS declaró que la resistencia a los antibióticos no es un peligro que ocurrirá, sino que ya está ocurriendo.

-Tan solo en Estados Unidos, cada año mueren al menos 2 millones de personas al infectarse con bacterias resistentes a los antibióticos usuales, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

-En Europa, se estima que cada año unas 400,000 personas hospitalizadas adquieren una cepa de bacteria resistente a los antibióticos. De ellas, mueren en promedio unas 25,000.

-En Estados Unidos, Staphylococcus aureus resistente a la meticilina produce la muerte de más de 10,000 personas al año.

Lugdunin: una esperanzadora promesa

El equipo de científicos descubrió el antibiótico casi por casualidad, cuando estaba revisando cultivos bacterianos obtenidos de la nariz de varias personas. Durante su tarea, encontraron que una bacteria hallada en la cavidad, Staphylococcus lugdunensis, producía un compuesto capaz de combatir a su pariente Staphylococcus aureus. De hecho, esta última bacteria rara vez se encuentra en la nariz cuando Staphylococcus lugdunensis también está en ella, básicamente por el peligro de ser  eliminada. Esto lo sugiere la revisión de la nariz de 187 personas hospitalizadas, de las que solo 1 persona tenía ambas bacterias.

Optimistas, los científicos realizaron pruebas en ratones de laboratorio para conocer la acción de una contra la otra. Produjeron cultivos de S. aureus en cajas de Petri, después se inocularon en los roedores y posteriormente se les aplicó el compuesto, al que los expertos llamaron Lugdunin. El resultado fue que las infecciones se redujeron y hasta desaparecieron. De acuerdo con esto, el nuevo antibiótico podría combatir la cepa resistente de Staphylococcus aureus y quizá otras bacterias que están causando problemas y ya no pueden ser erradicadas con los antibióticos usuales.

El microbioma humano como agente antibiótico.

¿Qué tienen en común la penicilina y Lungdunin? Aunque ambos son antibióticos, se derivan de especies que pertenecen a grupos muy diferentes entre sí. Mientras que la penicilina se obtiene de hongos del género Penicillium, encontrados en la naturaleza, Lungdunin proviene de una bacteria, una que se halla en nuestro propio cuerpo, al igual que S. aureus. En este caso estamos hablando de una bacteria contra otra bacteria, y no de un hongo contra una bacteria.

Y eso es otro aspecto curioso del descubrimiento. La mayoría de los medicamentos antibióticos se obtienen a partir de hongos y bacterias que se encuentran naturalmente en el suelo o en otras partes de la naturaleza, no del cuerpo humano y menos de nuestra propia nariz.

Pero el microbioma humano, es decir, el cúmulo de microorganismos que vive en el cuerpo (y que conforma un bioma, un área con seres vivos interrelacionados) ha demostrado tener capacidades sorprendentes, y podría tener más.

Por último, conviene aclarar que el hecho de tener a Staphylococcus lugdunensis en la nariz no significa una ventaja definitiva para combatir el SARM, pues la bacteria no intenta proteger al cuerpo humano, sino a sí misma y su territorio de la proliferación de bacterias “enemigas”.

Fuentes

https://www.sciencedaily.com/releases/2016/07/160729093039.htm

http://news.nationalgeographic.com/2016/07/antibiotics-nose-bacteria-mrsa-staphylococcus-health/

https://medlineplus.gov/antibioticresistance.html

https://report.nih.gov/NIHfactsheets/ViewFactSheet.aspx?csid=26

https://medlineplus.gov/mrsa.html