Un día Trágico…

En octubre de 2004, zorros salvajes cruzaron un húmedo puente de tierra que une Australia continental y Middle Island, aprovechando la marea baja y dejando un saldo de 180 pequeños pingüinos azules muertos. Durante dos fatídicas noches de 2005, varios zorros volvieron al lugar y mataron aproximadamente 360 pingüinos. Los ataques se repitieron, hasta que en ese mismo año la población de las aves se estimó en cerca de 10.

La paulatina desaparición de miles de individuos de la especie más pequeña de pingüino, científicamente llamada Eudyptula minor, llamó la atención de las autoridades y de las personas preocupadas por la fauna australiana, y es que se trata de la única especie de pingüino que ahí sobrevive desde hace bastante tiempo.

DE PINGÜINOS GIGANTES Y PINGÜINOS PEQUEÑOS

Pero no siempre fue así. Millones de años atrás, cuando todavía las masas de tierra tenían una distribución diferente a la de ahora, especies ancestrales poblaron lo que hoy corresponde al territorio australiano. De acuerdo con un estudio de Travis Park, Stephen J. Gallagher, Tony Allan, Erich M. G. Fitzgerald y Ellyn Tomkins, publicado en abril de 2016 en la revista científica PLOS One, Australia fue poblada hace no tantos millones de años por algunas de las últimas especies de pingüinos gigantes que existieron.

Hace un tiempo se encontró un amplio húmero de pingüino. Después de intensas investigaciones se determinó que corresponde a una especie gigante hoy extinta: Anthropodyptes gilli, que vivió durante el Mioceno en Australia, cuando ya los demás pingüinos gigantes se habían ido de la faz de la Tierra. Sin embargo, al parecer no era tan grande como otros pingüinos prehistóricos, pues se estima que era casi un 50 por ciento más grande que el actual pingüino emperador, el cual se cataloga como el pingüino más grande del mundo.

Lo anterior amplía la historia de la evolución de estas aves y hace ver que alguna vez Australia no solo tuvo al pequeño pingüino azul. De hecho, el registro de la presencia de pingüinos arcaicos en dicha parte de Oceanía abarcó del Eoceno al Holoceno. Se cree que hace unos 40 millones de años la Antártida y Australia comenzaron a separarse entre sí después de haber estado unidas durante un largo tiempo. Las especies pudieron haber pasado todavía de un territorio a otro, así que no debió ser difícil para algunos esfenisciformes asentarse en la actual tierra del koala.

OTROS PINGÜINOS QUE POSIBLEMENTE VIVIERON EN AUSTRALIA FUERON:

Pachydyptes simpsoni, cuyo fósil se encontró en Australia Meridional.

Pseudaptenodytes macraei. Sus restos fosilizados se hallaron cerca de la antigua comarca de Minhamite, Victoria.

Pseudaptenodytes minor. Se encontraron fósiles de la especie en Victoria. Es posible que haya vivido durante el Mioceno-Plioceno, y que tuviera un tamaño ligeramente menor al de otras especies semejantes.

Tasidyptes hunteri, llamado Hunter Island Penguin (pingüino de la isla Hunter) por haberse encontrado huesos fosilizados en esta isla.

¿Y qué pasó con aquellas aves esfenisciformes? Naturalmente, se extinguieron al cabo de varios años, debido a un conjunto de factores externos, incluida la llegada de otros carnívoros con los que tuvieron que competir por los alimentos. La mayoría se extinguió hace alrededor de 23 millones de años, con excepción de Anthropodyptes gilli, que sobrevivió hasta hace 18 millones de años. Es posible que, al igual que otros “gigantes” pingüinos, no evolucionara en Australia, sino que llegara de alguna otra parte del hemisferio sur.

En cuanto al problema de los zorros, tuvo una solución práctica e inteligente. Un criador de pollos, conocido en la zona como Swampy Marsh, envió algunos de sus perros de la raza pastor de Maremma a la isla para asustar a los zorros y así alejarlos del lugar.

El primer perro enviado fue Oddball, y desde ahí el granjero se dio cuenta del cambio. Pues bien, la estrategia surtió efecto, el número de pingüinos muertos descendió dramáticamente y ahora la población se ha estabilizado. Los perros aún patrullan la región, y pasan hasta 5 o 6 días a la semana en la isla durante la temporada de reproducción de Eudyptula minor. Curiosamente, la historia inspiró una película: Oddball, que se estrenó en 2015.

Para Australia, un territorio aislado y altamente sensible a los cambios en su fauna y flora, el pequeño pingüino azul constituye el último reducto de la antigua presencia de los pingüinos, y salvaguardar su vida es esencial.

 

 

 

Fuentes

http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0153915

http://www.smithsonianmag.com/science-nature/australia-used-be-haven-giant-penguins-180959105/?no-ist

www.nytimes.com/2015/11/05/world/australia/australia-penguins-sheepdogs-foxes-swampy-marsh-farmer-middle-island.html

https://www.washingtonpost.com/news/speaking-of-science/wp/2016/04/29/australia-was-once-teeming-with-giant-penguins/