Mitos de ayer y hoy

Ante un fenómeno no tan cotidiano como los eclipses, principalmente los de Sol, las creencias populares no se hacen esperar. Aún en nuestros tiempos los mitos ancestrales siguen causando dudas, temores o inquietudes en los habitantes. Mientras en unas comunidades ven a los eclipses solares como un momento temible y de cambios negativos, para otros es algo natural que merece respeto o que simplemente debe disfrutarse sin la menor preocupación.

Para algunos pueblos de América estas creencias tienen sus raíces en la tradición prehispánica, pero con la tecnología actual, esta información continúa rebasando fronteras. Actualmente en algunas regiones de América del Norte que no forman parte del rango territorial de los pueblos indígenas que conformaron la antigua Mesoamérica, ya son escuchados muchos tipos de rumores, pero a falta de conocimiento sobre su procedencia, se consideran “malentendidos modernos”.

Los vikingos, coreanos, africanos, vietnamitas, entre muchos otros nativos también tuvieron su propia interpretación sobre los eclipses solares, pero no todas esas creencias lograron mantenerse vivas con el paso de los años.

Las primeras civilizaciones creían que los eclipses solares tenía relación con el apocalipsis, pues existía la idea de que se trataba de una batalla entre el Sol y la Luna, o bien, que los astros eran atacados por algún ser maligno con forma animal. No es extraño que para esos tiempos las personas crearan sus propias explicaciones, más aún cuando creían firmemente en sus deidades y en posibles fuerzas malignas.

El eclipse solar fue visto como un combate en donde existía una criatura extraña que quería devorar al Sol. Si esta lo lograba, la humanidad sería destruida con enfermedades mortales. Entonces, para ahuyentar al ser desconocido y evitar una catástrofe, otomíes, yaquis y mayas acostumbraban hacer ruidos con gritos y materiales que tuvieran a su alcance.

Siguiendo con el pensamiento otomí, las embarazadas deben portar listones alrededor del vientre o llevar objetos de metales con el fin de protegerse de los efectos de los eclipses lunares y solares, que según ellos, interviene negativamente en el desarrollo embrionario afectando al bebé con malformaciones o problemas en sus sentidos.

 

Los mayas modernos aún creen que se pueden generar manchas en la piel del bebé dentro de la madre. Estas serían de color negro en caso de un eclipse solar y de color rojo en el caso del lunar, además de las posibles extremidades deformes con las que podría nacer.

 

En otras culturas donde también se cree que el embarazo pueda verse afectado, las embarazadas deben mojarse el rostro si no desean que sus hijos nazcan con el labio hendido, que sería una consecuencia de ser “comidos por la luna”. De igual forma, para ellos los eclipses también intervienen en el crecimiento de los niños más grandes, por lo que deben ser alzados sosteniéndolos de la cabeza para garantizar su crecimiento. A pesar de ser costumbres tan antiguas, muchos sienten el temor de que si las ignoran, sus hijos pueden sufrir, así que optan por seguir imitando estos rituales milenarios.

Aunque parezca increíble, E. C. Krupp, director del Observatorio Griffith en Los Ángeles, California afirma que la creencia sobre las embarazadas y los eclipses es real, pues recibe numerosas llamadas donde cuestionan la veracidad de ese hecho.

Otros tipos de creencias que no se relacionan con la salud humana se mantienen en ciertos lugares como en Italia, donde se cree que plantar flores durante un eclipse les brindará una mayor belleza.

Jirafas

La Dra. Gloria Delgado Inglada, especialista en Astrofísica y Doctora en Ciencias en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, afirma que no hay nada místico en una situación de eclipse lunar o solar, sino que es algo completamente natural donde solo existe una explicación. Señala también que no hay un respaldo científico que asegure los malos resultados hacia los bebés ni buenos resultados hacia las flores y plantas, por lo que pide a la gente no angustiarse con dichos rumores y que simplemente sean respetados como parte de la cultura prehispánica.

El único hecho que sí es real pero fue tergiversado en los últimos meses, fue donde se afirmaba que a raíz del eclipse solar de este 21 de agosto una persona bajaría hasta un kilo de peso. La gravedad que provocará el evento natural generará un leve cambio en las mareas y en el peso corporal de cada persona, pero no hablamos de kilos sino de gramos; serán aproximadamente 48 gramos menos en el peso de cada uno de nosotros, según información emitida por la NASA. Esta agencia espacial también explicó que la Tierra estará 40 milímetros más cerca del Sol debido a la fuerza gravitacional, pero no es algo que vaya a cambiar el curso de la Tierra ni a generar fenómenos siniestros que pongan en peligro a la raza humana.

Referencias

http://news.nationalgeographic.com/news/2013/11/131101-solar-eclipse-myth-legend-space-science/

http://www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx/termino.php?l=1&t=eclipse