¿Cuáles son estas bellas y peligrosas criaturas?

Cuando la violencia no es el arma para la muerte

A pocas personas se les ocurriría acercarse a una serpiente si se la encuentra en una zona natural. Acariciar serpientes, arañas o medusas no está entre las primeras reacciones de un ser humano al verlas, pero ¿qué tal con las aves? Si ellas no fueran tan escurridizas, a más de uno encantaría acariciarlas. Solo que detrás de su bello aspecto, algunas guardan garras afiladas, otras picos puntiagudos, y unas más, sustancias tóxicas.

Es muy común asociar las palabras “animales tóxicos” con seres como las arañas, las serpientes, las abejas, las avispas, las anémonas y las medusas, pero no con las aves. Los sistemas de defensa de los animales varían; los mamíferos pueden confiar en su velocidad, su tamaño o su inteligencia, y pocos son los que se consideran venenosos. Por su parte, las aves también tienen sus propias armas para defenderse de animales terrestres y voladores, aunque nunca oímos hablar de que se valgan de sustancias tóxicas.

¡Pero las hay!

¿Tóxico o venenoso? ¡Qué curioso!

Para la mayoría de los hispanohablantes, las palabras “venenoso” y “tóxico” suelen pasar como sinónimos cuando hablamos de animales. Una araña puede ser venenosa debido a la gran cantidad de toxinas que contiene su veneno. O bien, podemos decir que una rana cuya piel está cubierta de un fluido tóxico es venenosa.

Sin embargo, el idioma inglés reconoce diferencias sutiles entre las palabras poisonous y venomous. La primera designa a un animal cuyas sustancias tóxicas se encuentran en la piel u otras superficies de su cuerpo. Para que produzca un efecto en otro animal, basta con que este lo toque o lo consuma. La segunda palabra se refiere a todo aquel animal que para afectar a otro con su sustancia tóxica debe morderlo, picarlo o tocarlo voluntariamente.

Aves de alta toxicidad

1

Pitohuí con capucha (Pitohui dichrous). Antes de esta ave no se conocía ninguna otra en cuyo cuerpo se encontrara una sustancia altamente tóxica y hasta letal para algunas criaturas. Pero a principios de la década de 1990, los científicos descubrieron a la primera ave cuyo sistema de defensa es químico.

El pitohuí con capucha, que posee un bonito plumaje de colores amarillo, negro y anaranjado en su pequeña anatomía, contiene una sustancia en su piel y sus plumas compuesta principalmente por una potente neurotoxina más fuerte que la estricnina, llamada batracotoxina, que también secreta la rana dorada venenosa. Esta rana vive en Sudamérica, a miles de kilómetros del hábitat del pitohuí, que se halla en Nueva Zelanda.

Si un animal toca al ave, puede presentar entumecimiento y hormigueo. Se sabe que la neurotoxina tiene la potencia para provocar, en cantidades suficientes, un paro cardiorrespiratorio.

2

Pitohuí variable (Pitohui kirhocephalus). Al igual que su pariente de capucha, esta especie posee sustancia tóxica en su piel y plumas, y por esta razón destaca entre otras especies del mismo género. Se le encuentra en Indonesia, la isla de Nueva Guinea y algunas otras islas cercanas.

3

Pitohuí herrumbroso (Pseudorectes ferrugineus). El pitohuí herrumbroso fue una de las tres primeras especies de aves tóxicas reconocidas, pero a diferencia de las anteriores, no es tan tóxico. También se distribuye en Nueva Guinea e islas circundantes.

El pitohuí herrumbroso es una especie más grande que el pitohuí variable y el pitohuí con capucha. Cuenta con un plumaje marrón con una tonalidad similar a la del óxido. Existen otras tres especies del género: P. cristatus, P. nigrescens y P. incertus; de estos, solo los dos primeros son ligeramente tóxicos, mientras que el último parece no tener la sustancia en cuestión.

4

Ifrita (Ifrita kowaldi). Otra especie de Nueva Guinea. Pues bien, Ifrita kowaldi es un delicado pájaro de plumas amarillas, en cuya cabeza negra corre una franja azul y otra blanca cerca de los ojos. Su piel y sus plumas poseen la batracotoxina como resultado de una dieta en escarabajos que en su cuerpo contienen altas cantidades de dicha neurotoxina. También son responsables de la toxicidad de los pitohuís.

5

Picanzo chico (Colluricincla megarhyncha). Durante el estudio sobre la biología de esta y otras especies, se encontró rastros de batracotoxina en el cuerpo del picanzo chico. Este es un pariente cercano de los pitohuís, y debido a su toxicidad, es probable que tenga una dieta similar.

Se distribuye en Australia, Indonesia y Nueva Guinea.

Neurotoxinas… ¿para qué?

Estas aves tóxicas no están en peligro de extinción; de hecho, se encuentran en la categoría “Preocupación Menor” de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Cabe preguntarse de qué o de quiénes se defienden, y la respuesta es menos oscura de la que algunos se imaginan. En realidad, las aves pueden utilizar la neurotoxina para repeler pequeños parásitos que llegan a instalarse en su piel y provocarles muchas molestias.

Esta teoría fue sugerida por un equipo de investigación cuyos resultados se publicaron en la revista Biology Letters en febrero de 2008 bajo el título Polyphyletic origin of toxic Pitohui birds suggests widespread occurrence of toxicity in corvoid birds (Origen polifilético de las aves tóxicas Pitohui sugiere numerosos casos de toxicidad en aves corvoides). Y hasta el momento, no se sabe de ningún ser humano que haya muerto por darle una caricia a un pitohuí.

Fuentes

http://www.nytimes.com/1992/10/30/us/rare-bird-indeed-carries-poison-in-bright-feathers.html

http://rsbl.royalsocietypublishing.org/content/4/1/71

http://www.smithsonianmag.com/science/whats-difference-between-poisonous-and-venomous-animals-180956186/?no-ist

https://en.wikipedia.org/wiki/Pitohui