Una especie apenas conocida desconcierta a las personas

Japón es un país insular del oriente, conocido principalmente por el monte Fuji, sus geishas, el sushi, el manga y el anime y el sumo. Es hogar de los simpáticos macacos y cerezos japoneses… y de una de las pocas plantas conocidas que no realiza fotosíntesis.

Kenji Suetsugu, profesor de la Universidad de Kobe, Japón, se encontraba en los bosques de la isla de Kuroshima, prefectura de Kagoshima, cuando se topó con unos 100 individuos de una especie muy especial, la cual resultó no ser fotosintética ni capaz de florecer como la mayoría de las plantas con flores lo hacen.

Publicó sus resultados el 14 de octubre en Phytotaxa, bajo el título Gastrodia kuroshimensis (Orchidaceae: Epidendroideae: Gastrodieae), a new mycoheterotrophic and complete cleistogamous plant from Japan (Gastrodia kuroshimensis (Orchidaceae: Epidendroideae: Gastrodieae), una nueva planta de Japón completamente micoheterotrófica y cleistógama).

El género Gastrodia

La nueva especie reconocida es una orquídea colocada en un género botánico que incluye, de acuerdo con el documento de Kenji Suetsugu, alrededor de 90 especies nativas principalmente de Asia, aunque algunas se han encontrado en ciertas partes de África, Nueva Zelanda, Australia e islas del Índico y el Pacífico. Crecen sobre todo en bosques templados y tropicales.

Es mundialmente sabido que la fotosíntesis es lo que permite a las plantas obtener energía para vivir, así que, ¿qué es lo ocurre con esta especie?

Plantas sin fotosíntesis

Aunque puede ser raro, Gastrodia kuroshimensis no es la única planta que no lo hace. Existen algunas que, para adaptarse a un lugar en donde no llega la luz solar, como las que se encuentran bajo un dosel muy denso, pueden parasitar otras plantas, creciendo encima o sobre ellas. Hay otras, como G. kuroshimensis, que son micoheterótrofas o micoheterotróficas.

Estas plantas sobreviven con base en una relación simbiótica con hongos. En lugar de sintetizar su alimento a partir de la energía lumínica del sol, una planta micoheterótrofa obtiene todo o parte de su alimento a través de este, mientras que el hongo también se beneficia. La mayoría de estas especies son pequeñas en comparación con las fotosintéticas, y pocas se conocen. Es posible que existan muchas otras especies, pero debido a la dificultad para avistarlas no se sabe aún mucho sobre ellas. Normalmente se les encuentra en la época de floración y fructificación entre las hojas del sotobosque.

Los sotobosques: bosques en miniatura

Debajo de la cubierta forestal se encuentra una capa formada por árboles jóvenes, arbustos, plantas herbáceas altas y especies cortas de árboles. Todos conforman el sotobosque, donde la luz solar llega escasa y las condiciones luminosas son pobres. Musgos y líquenes se aferran a las bases de los troncos y a las húmedas rocas.

Las flores son grandes y de colores claros que contrastan con su entorno, lo que las hace más fáciles de notar ante los animales polinizadores. Debajo hay una humedad que favorece la vida de ranas y salamandras, y múltiples insectos descomponedores que coexisten con las demás especies.

Rara entre las raras

El análisis de Gastrodia kuroshimensis reveló que es lo que los científicos llaman una especie micoheterótrofa. Sin embargo, a diferencia de sus semejantes, es absolutamente micoheterótrofa, pues depende por completo de hongos y no recibe nutrientes de ninguna planta, del suelo y mucho menos de cualquier proceso químico que tenga lugar en su interior.

Carece de clorofila; toda su estructura muestra un aspecto ligeramente rígido y de un tono amarronado, más oscuro en las partes superiores, lo cual no concuerda con la clásica imagen que la gente tiene de las orquídeas como bellas flores exuberantes y coloridas. Pero su aspecto no es nada raro en su contexto, ya que donde crece, en el sotobosque de Kuroshima, la luz no llega hasta su estructura, por lo que ha tenido que buscar en los hongos su medio de supervivencia.

Hay otro aspecto inusual: es completamente cleistógama. Esta palabra designa a un mecanismo de reproducción en el que la flor no se abre y se autopoliniza y autofertiliza. La flor es una estructura que sirve, mayormente, para atraer la atención de insectos y animales como los murciélagos, que transportan polen en su cuerpo hasta ella cuando acuden a beber su néctar. Si el polen cae en los órganos sexuales femeninos, se produce la fecundación, y entonces pueden desarrollarse frutos con semillas.

Aunque Gastrodia kuroshimensis cuenta con flores, no son vistosas o grandes y tampoco se abren. Con frecuencia las plantas se reproducen mediante cleistogamia bajo ciertas condiciones; por ejemplo, Impatiens capensis, una especie nativa de Norteamérica, desarrolla flores cleistógamas cuando crece en sitios desfavorables o cuando es dañada. Estas flores son poco llamativas, y en otras situaciones la especie (y otras más) es capaz de ser polinizada de la forma típica, es decir, mediante polinización cruzada.

Pero no la especie encontrada por Kenji Suetsugu, así que en realidad nunca abre sus flores. La cleistogamia se ha observado en otras plantas del género Gastrodia, pero esta ha sido la más rara debido a que no admite otras formas de alimentación y reproducción. De acuerdo con el autor, este descubrimiento abre la oportunidad para investigar con profundidad la historia evolutiva de la cleistogamia, así como su importancia ecológica y los mecanismos genéticos a los que obedece.

Fuentes

https://www.sciencedaily.com/releases/2016/10/161014092115.htm

http://www.kobe-u.ac.jp/en/NEWS/research/2016_10_14_01.html

http://www.biotaxa.org/Phytotaxa/article/viewFile/phytotaxa.278.3.6/23756

https://en.wikipedia.org/wiki/Myco-heterotrophy

https://en.wikipedia.org/wiki/Cleistogamy

https://en.wikipedia.org/wiki/Impatiens_capensis