Hoy la Antártida es conocida por ser el continente más frío del planeta, con temperaturas idóneas solo para la supervivencia de las especies adaptadas, pero hace millones de años, cuando formaba parte de Gondwana, parte de su superficie estaba cubierta de bosques, y contaba con ríos y lagos de agua clara como los que hay en cualquier otra región del planeta. El hielo cubrió la mayor parte de su superficie, pero todavía cuenta con muchos ríos y lagos, la mayoría de los cuales se encuentran debajo de la capa de hielo. Claro que en la actualidad, el que aparezcan nuevos lagos en su territorio está generando más preocupación que felicidad.

No son cualquier tipo de lago. Un equipo de científicos, entre ellos el glaciólogo Stewart Jamieson, encontró mediante estudios basados en satélites que se formaron casi 8,000 lagos entre los años 2000 y 2013. Los nuevos cuerpos de agua muestran un color azul límpido, y la mayoría son pequeños en comparación con los lagos subglaciales del continente. Lo malo es que son resultado del derretimiento de hielo.

En la Antártida hay 2 tipos de lagos: subglaciales y supraglaciales. Los primeros son los que se encuentran debajo de los glaciares, de los cuales el lago Vostok es el más grande, pero se han contabilizado más de 145. Los segundos son aquellos que están encima de los glaciares, y por lo general no duran más que algunas horas, días, semanas o meses. Los lagos encontrados por el equipo de Stewart Jamieson son de esta última categoría.

El lago Vostok

¿Qué tiene de maravilloso este lago, además de ser el más grande de la Antártida? En realidad hay mucha curiosidad científica acerca de él desde su descubrimiento en pleno siglo XX. También es uno de los lagos más grandes del mundo, con una anchura máxima de 50 km y una longitud de hasta 250 km.

En 2012, científicos rusos rompieron parte del hielo y penetraron el lago por primera vez, lo que llenó de expectativas sobre la historia del clima y las posibles criaturas que lo habitan. Por lo pronto, estudios sobre su agua han mostrado rastros genéticos de antiguos seres vivos.

Los lagos supraglaciales y el calentamiento global

Es de conocimiento común que el hielo del Ártico está en franco declive debido al aumento de las temperaturas del mundo. El derretimiento de hielo ha acrecentado el nivel del océano, modificado las propiedades químicas de los mares y está dejando osos polares sin capas sólidas donde habitar. Por el contrario, en la Antártida el hielo se está extendiendo cada vez más, en algunas partes más que en otras, en parte porque debido a su posición en el hemisferio sur recibe menos radiación solar que el hemisferio norte.

Por mucho tiempo se pensó que la Antártida era casi inmune a los efectos del calentamiento global e incluso todavía hay quien los niega en todo el mundo. Sin embargo, las características de estos nuevos lagos despertaron la alarma entre los científicos, pues parece que el calentamiento global está afectando al continente de forma diferente de la del Ártico. Estos nuevos cuerpos de agua son también resultado del aumento de las temperaturas atmosféricas.

No se ha tardado en comparar lo observado en la Antártida con lo que ha estado sucediendo en Groenlandia, la isla normalmente cubierta de una capa helada. Cuando en verano el aire caliente se mueve hacia algunas zonas, derrite un poco del hielo y entonces se forman algunos lagos encima de la capa de hielo. A veces, el flujo de agua avanza hacia afuera y contribuye a aumentar la extensión del hielo y el avance de los glaciares.

Algo parecido puede estar sucediendo en el continente austral. Mediante 150 imágenes satelitales ópticas y registros meteorológicos de 2000 a 2013, el equipo identificó 7,990 lagos supraglaciales y 855 canales superficiales a cientos de metros sobre el nivel del mar, en la región del Langhovde Glacier. Los lagos se forman en noviembre y alcanzan su máxima profundidad entre diciembre y enero, para después disiparse lentamente.

El análisis reveló un lago subglacial de características especiales, pues abarca un área de aproximadamente 1,250 kilómetros cuadrados y varios cañones que se extienden hasta 1 kilómetro de profundidad. La ubicación de algunos cañones sugiere que parte de la base de la plataforma de hielo oriental del continente está por debajo del nivel del mar, lo cual la hace menos estable de lo que se pensaba y más vulnerable al aumento del nivel del océano.

Según la investigación, los lagos supraglaciales influyen en el derretimiento y flujo de hielo en la capa helada de Groenlandia, y, como algo similar está sucediendo en la Antártida, los lagos podrían contribuir a la desintegración del hielo en este continente. Uno de los factores que causan esto es que el agua de los nuevos lagos desaparece dentro de los glaciares, y esto los debilita gradualmente, lo que aumenta el riesgo de que la capa helada se fragmente.

La península Antártica es la región del continente más afectada por el calentamiento global, ya que es una de las regiones de la Tierra que se calientan más rápido. Ya otra investigación ha alertado sobre el peligro que enfrenta la población de pingüinos Adélie que vive en la zona oeste de la península, donde las aguas se están calentando, el hielo está desapareciendo y el nivel del mar ha aumentado.

Preocupación por el futuro

Existe una idea general sobre la insensibilidad de la Antártida a los efectos del cambio climático, pero estas investigaciones recientes revelan que no es así. Hay probabilidad de que en el próximo siglo parte de la plataforma de hielo antártico colapse posiblemente por fusión supraglacial, hecho que afectaría irremediablemente a las especies acuáticas que ahí han vivido durante millones de años. Y si bien es complicado, aún nos queda tiempo para frenar el avance del calentamiento global.

Fuentes

http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/2016GL069511/full

http://www.scientificamerican.com/article/the-world-s-grandest-canyon-may-be-hidden-beneath-antarctica/

https://en.wikipedia.org/wiki/Subglacial_lake