LA PRIMERA VÍCTIMA DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Unas 85 casas, una oficina de correos, una tienda, una pista de aterrizaje, alrededor de 400 personas y poco más es lo que hay en Kivalina, un asentamiento localizado en una estrecha porción de tierra de 8.8 kilómetros (5.5 millas) de longitud en Alaska, Estados Unidos, unos 133.5 kilómetros (83 millas) al norte del Círculo Polar Ártico. No hay transporte público ni carreteras. Al este tiene la laguna Kivalina, y al oeste no hay más que el mar de Chukchi en todo su esplendor. La mayor parte de sus moradores son nativos americanos que por generaciones han cazado ballenas de Groenlandia (Balaena mysticetus) para subsistir.

 

En otra época cualquiera hubiera pensado que Kivalina era un lugar sencillo, alejado de todos los problemas de las agitadas ciudades. Pero, pese a un estilo de vida carente de la gran industrialización y bullicio que aqueja a localidades altamente contaminadas de India o China, por ejemplo, se calcula que desaparecerá bajo las aguas del mar en 2025, con lo que se convertiría en el primer pueblo “comido” por el agua debido a graves problemas derivados de los efectos del cambio climático.

¿Cómo es que un pequeño pueblo llegó a esta desesperada situación?

2025: tragado por el mar

El calentamiento global ha tenido un impacto muy negativo para el Ártico, y amenaza con ser devastador durante las siguientes décadas. Las temperaturas están incrementándose a más del doble de la tasa del promedio en el resto del mundo, y el hielo está derritiéndose con inusitada rapidez, lo que ha aumentado el nivel de las aguas del mundo. Por su ubicación geográfica, Kivalina es altamente vulnerable a este y otros problemas de naturaleza medioambiental.

En un principio, y a través de muchos años, el mar que rodea Kivalina estaba libre de hielo desde principios de julio hasta finales de octubre, y durante el resto del año se formaban gruesas capas de hielo que protegían el pueblo del embate de las aguas durante las tormentas y marejadas. Ahora, los períodos sin hielo son cada vez más largos, dejando la costa susceptible a los efectos del viento y el agua. La calidez del ambiente aumenta el riesgo de tormentas. De hecho, la línea costera se ha degradado por una erosión muy notoria con respecto a años anteriores.

La falta de hielo también ha influido en la obtención de sus recursos, pues, sin las capas duras por donde caminar en el mar, se hace más difícil pescar. Las bodegas de hielo típicas de la zona, en donde se almacena carne de caribú y ballena, se están derritiendo, y se teme que las poblaciones de peces disminuyan con la modificación de la temperatura del mar. Es un problema serio para los habitantes de Kivalina, que subsisten de la caza y la pesca.

Sin embargo, algunos ingenieros predicen que no es la falta de recursos alimentarios lo que hará desaparecer Kivalina, sino la subida de las aguas del mar de Chukchi, que para el 2025 podrían cubrirla completa o casi completamente, dejando sin hogar a cientos de personas, entre niños, adultos y ancianos.

¿la solución?

Las únicas vías de evacuación del pueblo son por mar o aire, es decir, por barco o avión, pero la decisión de abandonarlo, aunque ha sido considerado por las autoridades, organizaciones y pobladores, no se ha llevado a la realidad. Si bien es una localidad pequeña y sin gran infraestructura, su reubicación costaría mucho dinero, sin mencionar el apego histórico y emocional de las personas, cuyo modo de vida no ha tenido gran injerencia en las causas del calentamiento global actual. Y esto es lo que más molesta a los habitantes de Kivalina.

En el año 2000 el pueblo se mudó temporalmente a un sitio considerado más seguro, al que se llamó Kiniktuuraq, pero la acción no duró mucho ya que se supo que este eventualmente también tendría graves afectaciones por el cambio climático. En 2006, el Northwest Arctic Borough, una división (como un condado) de Alaska, supervisó la realización de un proyecto de control de la erosión costera, pero una intensa tormenta causó severos daños a las estructuras construidas, y el proyecto se desechó.

Finalmente, en 2010 se completó la instalación de un revestimiento de roca en la costa oeste para frenar la erosión y el impacto de las tormentas. Aún así, a veces los pobladores han tenido que arreglárselas con sacos de arena a lo largo de varios tramos.

Ante las predicciones catastróficas, en Kivalina han tenido que tomar la decisión de reubicarse, lo que costaría a las autoridades federales desde 100 millones de dólares por toda la comunidad o hasta 1 millón por individuo. La necesidad de reubicación es urgente, por lo que las personas han tomado cartas en el asunto y se han implicado activamente en los esfuerzos por hacerlo. Su obstáculo más grande es el dinero, pero esperan que en los siguientes años puedan rescatar sus vidas, sus pertenencias y un poco de lo que alguna vez Kivalina fue para ellos.

Fuentes

https://toolkit.climate.gov/taking-action/relocating-kivalina

https://www.commerce.alaska.gov/web/dcra/PlanningLandManagement/AlaskaCommunityCoastalProtectionProject/Kivalina.aspx

https://www.washingtonpost.com/news/energy-environment/wp/2015/02/24/the-remote-alaskan-village-that-needs-to-be-relocated-due-to-climate-change/

http://www.bbc.com/news/magazine-23346370

https://en.wikipedia.org/wiki/Kivalina,_Alaska