AVERÍGUALO

Cuando Lorena Ramírez, secretaria de 48 años de edad, tomó el metro a las 6:20 de la tarde para ir a su casa, lo único que esperaba era llegar lo más pronto posible para descansar su espalda, cenar con su hijo menor y preparar las cosas que al día siguiente llevaría al trabajo. En vez de ello, llegó a su casa con 4 horas de retraso. Se había perdido al bajar en una estación, y si no se hubiera encontrado con un policía al cabo de 2 horas, probablemente hubiera seguido deambulando sola en horas nocturnas. Varios episodios similares y visitas al médico más tarde, recibió el diagnóstico: demencia en etapa temprana.

La demencia no es exclusiva de los adultos mayores, y no es un padecimiento que implica “locura” o falta de juicio, en el sentido más coloquial de la palabra. Por el contrario, es una enfermedad seria que implica un enorme impacto tanto en el enfermo como en su familia y otros allegados. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 47.5 millones de personas alrededor del mundo padecen algún tipo de demencia, y todos los años se diagnostican 7.7 millones de casos nuevos.

Hoy en día es una enfermedad ampliamente investigada, y aunque no tiene una única causa, se conocen varias características o atributos que hacen a una persona más vulnerable. Estos factores de riesgo varían de persona a persona según su estilo de vida, su genética o ciertos hábitos. La Dra. Ruth Peters, neuropsicóloga del Imperial College London, ha estudiado la enfermedad y reconocido los factores de riesgo más importantes. Pero antes de ir directamente a ello, conviene saber a qué podemos enfrentarnos.

¿Qué es la demencia?

Es una enfermedad en la que hay una pérdida de la función del cerebro y que afecta principalmente la memoria, el lenguaje, el pensamiento, el juicio y hasta el comportamiento. Es una condición progresiva, ya que, una vez que la persona tiene demencia, pierde paulatinamente la capacidad de recordar, de hilar palabras o frases al hablar, de pensar con claridad, de pensar usando la razón y de actuar como lo hacía cuando estaba sano.

Síntomas más reconocibles

La demencia es un síndrome, es decir, se manifiesta por un conjunto de síntomas relacionados.

• Pérdida de la noción del tiempo.
• Pérdida de memoria. Olvido de acontecimientos recientes y nombres de personas.
• Dificultad para ubicarse en el espacio (desorientación), aun si estos son comunes o conocidos.
• Repetición de frases o preguntas.
• Dificultad para encontrar palabras y comunicarse con las personas.
• Ansiedad y tendencia a la paranoia y depresión.
• Dificultad para resolver problemas cognitivos.
• Dificultad para caminar y realizar actividades de cuidado personal.

¿Cómo sé si puedo padecer demencia?

Si rozas la tercera edad y estás aparentemente sano, es muy importante tomar medidas para conocer el estado de salud general y saber si hay riesgo de demencia. La tasa de demencia aumenta con la edad, y es poco común en personas menores de 60 años. En todos los casos se desarrolla por daños a las células nerviosas en una o más áreas del cerebro. Solo en ciertas personas los síntomas pueden revertirse con un tratamiento oportuno.

Significa que si vives más de 60 años, ¿tendrás demencia? No, esta es una enfermedad y no es una consecuencia natural de la vejez. La Dra. Ruth Peters ha identificado los factores de riesgo que más influyen en la aparición de la demencia. ¡Reconócelos!

-Beber alcohol en exceso.

El consumo crónico de alcohol puede llevar a experimentar síntomas de demencia; asimismo, algunas personas alcohólicas sufren una deficiencia de vitamina B1, que ocasiona síntomas parecidos a los de la enfermedad. El Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), recomienda no beber más de 14 unidades de alcohol a la semana.

-Tener malos hábitos alimenticios.

Una dieta pobre vegetales y frutas frescos, granos, frutos secos, pescado y otros alimentos de alto valor nutritivo, pero abundante en alimentos procesados y de origen animal, tiene muchos efectos negativos en la salud, incluido el aumento del riesgo de demencia.

-Fumar.

Quienes fuman regularmente tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia que aquellos que no lo hacen.

-Tener sobrepeso.

Una vida sedentaria está muy relacionada con este factor de riesgo cardiovascular. El sobrepeso y la obesidad aumentan la susceptibilidad a mediana edad.

-Padecer presión arterial alta.

Si padeces hipertensión, tienes mayor probabilidad de sufrir algún tipo de demencia que si tuvieras normales tus niveles de tensión arterial.

-Tener altos niveles de colesterol en la sangre.

No todas las personas con altos niveles de colesterol tienen sobrepeso o son obesas; revisa los tuyos y si están altos, mejora tus hábitos alimenticios.

-Padecer diabetes.

La Dra. Peters indica que la diabetes tipo 2 se asocia a un mayor riesgo de demencia. Se recomienda hacer todo lo posible para mantener controlada esta enfermedad.

-Vivir en un lugar con aire contaminado.

Debido a que la contaminación atmosférica aumenta el riesgo de sufrir un derrame cerebral, a la larga también aumenta el riesgo de demencia.

-Haber experimentado un accidente cerebrovascular.

Los accidentes cerebrovasculares afectan el cerebro; los daños pueden producirse en más de un área del cerebro.

Jirafas

Hábitos que reducen el riesgo de padecer demencia

Si has identificado uno o más factores de riesgo en tu vida, es muy importante que hagas algunos cambios para evitar que te conduzcan a esta enfermedad. Por el lado amable, Peters también reconoce factores que reducen el riesgo de desarrollarla.

-Actividades sociales.

Sal con tus amigos, reúnete con tu familia y pásalo bien. Aunque todavía faltan más estudios sobre los resultados de las actividades sociales en el cerebro, se piensa que el efecto benéfico sobre el ánimo puede mejorar la salud general.

-Consumo moderado de cafeína.

Tomar café o consumir alimentos con cafeína no es malo; de hecho, su consumo moderado puede contribuir a proteger contra la demencia.

-Actividad física regular.

El sedentarismo está relacionado con más de un factor de riesgo, por lo que es imprescindible aumentar la actividad física. No es necesario hacer una rutina diaria de ejercicio, pues salir a caminar a paso rápido también funciona. ¡Pero con regularidad!

-Ejercicio mental regular.

Además del cuerpo, el cerebro también debe ser ejercitado. Lee más, haz listas, aprende un nuevo idioma, resuelve crucigramas o cualquier otra actividad que plantee un reto cognitivo.

Fuentes

http://www.imperial.ac.uk/be-inspired/social-and-multimedia/infographics/risk-factors-for-dementia/?hootPostID=99e2d5149373eda11bb87c75db2382fc

http://www3.imperial.ac.uk/newsandeventspggrp/imperialcollege/newssummary/news_19-8-2016-12-44-45

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs362/en/

http://www.nhs.uk/conditions/dementia-guide/pages/about-dementia.aspx

http://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/dementia/home/ovc-20198502