Naturaleza vs. Plástico


Existen estadísticas que sobrepasan toda nuestra proporción razonable y requerimos de un comparativo que pueda darnos una idea de la magnitud de la situación. Un ejemplo de esto lo veremos a continuación.

Un grupo de científicos de la Universidad de California en Santa Bárbara en los Estados Unidos, calculó el peso de todo el plástico que el ser humano ha utilizado en los últimos 65 años: 8,300 millones de toneladas métricas de plástico.

¿Pero cuánto es 8,300 millones de toneladas? Este número equivaldría al peso de 1,000 millones de elefantes de 7.5 toneladas de peso cada uno, pero esto no termina aquí. Más de la mitad de esa cantidad se produjo tan solo en los últimos 13 años y alrededor de 6.300 millones de toneladas de residulos plásticos se encuentran en este momento en los flujos de desechos de los vertederos y en todos los océanos de la Tierra.

Con este grado de aceleración cubriendo los ecosistemas, los expertos estiman que para el año 2050, el mar estará más repleto de plástico que de peces y que el 99% de las aves marinas tendrán este material en sus sistemas digestivos.

No solo es posible encontrarlo en forma de bolsas, utensilios de unicel o botellas, sino en pedazos microscópicos de fibras sintéticas provenientes de nuestra ropa. Recordemos que gran cantidad de animales marinos se alimentan del plancton y que pueden confundir su alimento con piezas de plástico.

El conflicto entre el plástico y la salud del planeta se centra principalmente en una combinación entre su larga durabilidad y resistencia a la degradación, con la escasa vida útil de cada objeto, muy a menudo de una sola vez.

El principal problema

Para entender la magnitud de la gravedad, solo miremos cuántos objetos a nuestro alrededor están hechos con plástico. Podría ser parte de nuestro teléfono celular o computadora, un cepillo dental, las pinzas para ropa o nuestra vajilla. Después pensemos cuántos utensilios fabricados con este material pasan por nuestras manos unos minutos o un par de horas para luego ser depositados en el bote de basura. Esto incluye cubiertos, popotes, trastes de unicel o poliestireno, botellas de agua o de refresco, bolsas plásticas, envolturas, entre otras tantas cosas. Como tercer paso, consideremos a toda la gente que hace lo mismo cada día.

De todas las bolsas de plástico que el hombre utiliza, solo el 7% recibe un tratamiento de reciclaje, mientras que la otra parte está situada en algún rincón del mundo. Tan solo en Europa, el 92% de los impactos estudiados entre basura y organismos marinos fueron con plástico.

Fue quizá el plástico un material económico que disminuyó los costos de producción en muchas empresas, lo que a su vez, abarató los productos finales que encontrábamos en cualquier lugar. La gente encontró en él un manejo liviano, económico y seguro en comparación con el vidrio, alumino o madera que representaban mayor peso y costo, pero claramente, la falta de una visión a futuro sobre su manejo demuestra que su fabricación y comercialización se salió de control. Nadie nos advirtió sobre las graves consecuencias del abuso de su consumo hasta que ya estábamos rodeados de ellas.

Aún con las pruebas científicas y la divulgación de la problemática actual, el plástico continúa teniendo una alta demanda entre la población, pero las instituciones gubernamentales y las empresas son las que podrían participar en la solución para ir disminuyendo las alarmantes estadísticas.

Lugares como Los Ángeles, California o Río Grande, Argentina, entre otras ciudades, prohibieron por completo la fabricación, distribución y venta de bolsas plásticas. En otros países algunos establecimientos cobran por cada bolsa utilizada por sus clientes, o bien, ofrecen a bajo costo bolsas de tela que pueden lavarse y reutilizarse varias veces, lo que a mediano plazo resulta mucho más económico.

De igual manera, en las redes sociales circula suficiente cantidad de imágenes y videos donde se muestran los índices de contaminación con plástico, como una manera de concienciar a la población juvenil e invitarlos a ser parte de la solución.

Algunos tips para reducir el uso de plástico

– Para cuidar la economía del hogar, es importante invertir en productos de larga vida. Finalmente el ahorro será mucho mayor a diferencia de comprar el mismo producto barato una y otra vez en un período muy corto.

– No utilizar popotes.

– Cuidar el manejo de nuestra basura al visitar un lugar natural. El viento o los animales curiosos podrían esparcir nuestros desechos.

– Adquirir bolsas reutilizables.

– Optar por el cartón, vidrio, porcelana o acero inoxidable.

– Aprender a fabricar algunos productos naturales o comenzar un huerto en casa tiene dos beneficios: ofrecernos una terapia de relajación y reducir costos al eliminar bolsas y empaques.

– En caso de recibir una bolsa de plástico, se recomienda reutilizarla las veces que sea posible.

– Comparte tus nuevos hábitos con la gente que te rodea.

Fuentes:

http://www.greenpeace.org/espana/es/news/2017/Julio/Solo-se-recicla-el-7-de-los-casi-100000-millones-de-bolsas-de-plasticos-que-se-utilizan-cada-ano-en-Europa/

https://www.nytimes.com/es/2017/07/21/contaminacion-huella-plastico/

http://www.pbs.org/newshour/rundown/humans-made-8-3-billion-tons-plastic-go/

http://www.bbc.com/news/science-environment-40654915