Las consecuencias de no dormir bien.

El acelerado ritmo de la vida moderna hace que dormir las famosas ocho horas que la mayoría recomienda, sean parte de un anhelo imposible. Son muy pocos los que en realidad logran alcanzar esas horas de sueño y despertar al día siguiente tan felices y relajados como en los comerciales de la televisión.

Un estudio realizado en 2008 reveló que 1 de cada 4 mexicanos duerme menos de 6 horas al día, y en Estados Unidos la mitad de la población duerme menos de 7 horas, de acuerdo a National Sleep Foundation’s 2013. El director de la clínica de trastornos del sueño de la UNAM, Reyes Haro Valencia, reveló que la tercera parte de la población mexicana presenta trastornos del sueño y el 10% insomnio y ronquidos crónicos, lo que podría derivarse en problemas graves de salud como infartos, diabetes, cáncer, embolias o enfermedades cardiovasculares. Roncar no es sinónimo de un buen descanso o “sueño profundo” como suele pensarse. Esto es indicador de que algo en el organismo no anda bien.

El médico Haro Valencia comentó basándose en estadísticas oficiales, que del 30% de mexicanos que han padecido insomnio alguna vez, el 10% lo tienen de manera crónica, llegando a perder de tres a cinco horas de sueño cada noche.

Las personas que no lograron dormir bien toda la semana, desean reponerse los fines de semana durmiendo en exceso. Si toda la semana se durmió cinco horas, y de un día para otro se duermen doce, también se puede afectar al cuerpo, pues, por ejemplo, despertar tarde es saltar el desayuno, la comida principal del día. Algunos expertos lo consideran como un tipo de “bulimia del sueño” donde los atracones serían las horas continuas de sueño, y las recaídas serían volver a dormir 5 horas los siguientes 5 días. Charles Cseizler, médico del hospital Brigham and Women’s en Boston, Massachusetts, considera que es mejor tener consistencia en el sueño.

Dormir no es lo mismo que descansar. Hay siestas de 30 minutos que sirven de mucho para recuperar energía y evitar somnolencia, así como hay casos donde se duerme hasta 12 horas por las noches, pero la falta de energía obliga a hacer una siesta de dos o tres horas más por la tarde. Esto último podría ser considerada como una señal de alerta. Hay partes de la vida donde el estrés es más fuerte y los agotamientos suelen hacer que nuestro sueño sea más prolongado, pero si esto se vuelve parte de nuestra vida diaria durante años, hay que prestar atención.

Apnea del sueño.

Una investigación realizada por el hospital Saint-Antoine de París indicó que el hígado podría verse afectado por la apnea del sueño, una condición en la que se deja de respirar momentáneamente durante las noches, lo que interrumpe la calidad del sueño haciendo que durante el día se tenga cansancio, fatiga, y consecuencias más graves como ataques cardíacos.

No obstante, la apnea y los problemas del hígado no están estrechamente relacionados en todos los casos, pero científicos franceses que analizaron a 163 personas abstemias, encontraron que el 27% padecía un nivel grave de apnea del sueño, mientras el 52% era moderado.

En resumen, los pacientes con gravedad en OSA (Obstructive sleep apnea, o en español Apnea Obstructiva del Sueño) tenían mayor resistencia a la insulina, por lo que estaban más expuestos a un hígado menos saludable comparado con personas que no tenían problemas para conciliar el sueño.

Tecnología.

La tecnología puede ser nuestra aliada o nuestra peor enemiga si hacemos mal uso de ella. El teléfono móvil, las lap tops o las tabletas “roban” el sueño de la gente. Se dice que la luz artificial de estos dispositivos, especialmente la luz azulada de longitud de onda corta, afecta nuestro reloj biológico haciendo que nos mantengamos despiertos hasta altas horas de la noche y tengamos mucha dificultad para levantarnos por las mañanas.

La exposición a la luz y las pocas horas de descanso son, sin duda, factores que ponen en riesgo la salud.

Jirafas

Consecuencias de no dormir bien.

Las estadísticas de la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (WASM, por sus siglas en inglés) son alarmantes: más del 45% de la población mundial tiene problemas para dormir, es decir, este porcentaje tiene o tendrá afectaciones físicas y/o mentales.

Mientras unos se desvelan por trabajar, otros lo hacen por diversión. No importa la edad que se tenga: dormir 5 o 4 horas todos los días no es para presumir.

Algunas consecuencias de la falta de sueño son:

Alteración en la dieta. Según estudios de la Real Sociedad de Salud Pública, está comprobado que más de un tercio de la gente ingiere alimentos de poco valor nutritivo cuando duerme poco, algo que está relacionado al mismo tiempo con la obesidad.

Mal humor. Dormir mal o simplemente dormir pocas horas afecta nuestro estado de ánimo en todo el día. Los múltiples errores que cometemos por la falta de concentración, hace que tengamos muy poca paciencia o tolerancia con los demás.

Salud mental afectada. Si descansar poco es parte de nuestra rutina diaria, la salud mental se irá deteriorando cada vez más. Los trastornos del sueño están ligados a la ansiedad y depresión.

Accidentes: Cuando el nivel de alerta disminuye, las posibilidades de accidentarse aumentan, desde un mínimo error como golpearse dormitando, hasta morir en un accidente de auto.

Afectación en la vida diaria. El poco rendimiento físico afecta el entorno personal y laboral, pues las actividades que nos corresponden no son bien desarrolladas. Descansar permite la regeneración de tejidos cerebrales y físicos, por lo tanto, a falta de eso, se verá afectado el rendimiento físico e intelectual.

Por otro lado, la atención, la retención de información y el aprendizaje también se reducen.

Cuando escuchemos a alguien decirnos: “luces mal,deberías dormir más”, hay que poner cartas en el asunto, pues, significa que nuestro cuerpo está enviando advertencias de mucha importancia.

Cseizler señaló que las tres claves para un buen sueño son: la duración, el momento y la calidad. Así que, como conclusión, los maratones de fines de semana para recuperar sueño perdido no se recomiendan como parte de un estilo de vida.

Que dormir no sea un sueño imposible. Preste atención a sus horas de sueño y a cómo se siente durante el día. Dormir, comer bien y ejercitarse son pilares fundamentales que le servirán como un método de control para mantener una mejor salud general.

 

 

 

Fuentes

http://us.cnn.com/2015/09/03/health/sleep-health-nap-sleeping-in/index.html

http://archivo.eluniversal.com.mx/articulos/42498.html

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160404_salud_falta_sueno_no_dormir_consecuencias_lb

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/05/140514_salud_sueno_arrogancia_reloj_biologico_gtg.shtml