El cascanueces de Clark (Nucifraga columbiana) es un ave pequeña que vive en los bosques de Norteamérica. No tiene un plumaje colorido o alguna otra característica que llame especialmente la atención de su apariencia, pero sí hay algo que ha sorprendido a los científicos: su extraordinaria memoria. En el otoño, los cascanueces se preparan para la disminución de alimentos del invierno. Como sus alimentos favoritos son los piñones, se dedican a guardar alrededor de 33,000 de ellos en diversos sitios de un área que puede abarcar hasta 400 km2. Ni el número de piñones ni el tamaño del área les impide recordar cada uno de los lugares en donde los escondieron, porque los encuentran y los comen.

¿Esto demuestra la inteligencia del ave? Indudablemente es un signo de la cognición de su especie, pero también de inteligencia, ya que la resolución de problemas se considera parte de esta. Ahora bien, ¿cómo podemos decir que un ser humano es inteligente?

La inteligencia es una cuestión de numerosas posturas y puntos de vista.

Para los seres humanos, tan solo pensar en nuestra capacidad cognitiva demuestra que tenemos una mente muy desarrollada, ya que, hasta donde sabemos, somos los únicos que pueden hacerlo. El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define “inteligencia” como la “capacidad de entender o comprender”, la “capacidad de resolver problemas” y “conocimiento, comprensión, acto de entender”, entre otras acepciones. Desde luego, es algo más complejo que esto.

Lo que es ser inteligente

Podría decirse que la mayoría de los miembros del reino animal son inteligentes, porque continuamente tienen que resolver infinidad de problemas en su vida diaria. Sin embargo, no es lo mismo un comportamiento instintivo que uno aprendido, ya que este indica mayor nivel de inteligencia. Los seres humanos no escapamos de los instintos, pero somos muy inteligentes en tanto podemos aprender de nuestros errores tras experimentar sucesos.

La inteligencia es un conjunto de capacidades y comportamientos de un ser vivo. Puede medirse o calcularse en un nivel muy básico; por ejemplo, se dice que el ser humano es el animal más inteligente porque tiene capacidades muy desarrolladas que otros animales no tienen, como la de planear a futuro. También se dice que los delfines son más inteligentes que otras criaturas, ya que sus destrezas son muy parecidas a las del ser humano.

No han faltado expertos que aseveran que medir la inteligencia de una especie con base en la de los seres humanos es un grave error. Incluso ya medir la inteligencia de cada persona es complicado, dada la complejidad de determinar algo que no es observable y que está en la mente. Por lo general, se considera que está determinada por un conjunto de factores genéticos, ambientales y culturales.

La teoría de las inteligencias múltiples del profesor Howard Gardner tiene cada vez mayor aceptación; a grandes rasgos, sugiere que cada persona desarrolla diferentes formas de inteligencia, en vez una sola general.

Es por ello que, por ejemplo, un individuo que destaca en la resolución de problemas matemáticos tiene una alta inteligencia lógico-matemática, o uno cuyo punto débil es la redacción, la escritura y la transmisión de ideas en forma verbal tiene menor inteligencia verbal-lingüística que otras personas. Esto no significa que no sea inteligente, sino que tendría otras destrezas más desarrolladas.

En lo que la mayoría de los expertos concuerdan es que la inteligencia de una persona no se manifiesta exclusivamente por la cantidad de libros leídos o las notas altas a su paso por la escuela.

Signos de inteligencia humana

– Aprendizaje con base en la experiencia.

– Capacidad de resolución de problemas.

– Capacidad para comprender y manejar conceptos abstractos.

– Adaptación a situaciones nuevas.

– Manipulación del medio ambiente mediante los conocimientos.

– Capacidad de autoconsciencia.

– Imaginación y realización de planes futuros.

– Capacidad de creatividad.

– Creación y transmisión de cultura.

– Realización de acciones por voluntad propia (volición).

La inteligencia en el mundo animal

Un animal inteligente es capaz de percibir información con sus sentidos y de aprender por medio de las experiencias, además de resolver problemas. El cascanueces de Clark es solo uno de los tantos ejemplos sorprendentes.

– El cuervo de Nueva Caledonia (Corvus moneduloides) fue visto elaborando pequeños instrumentos de ramas y tallos para extraer larvas de madera podrida.

– Algunos orangutanes mantenidos en un centro de rehabilitación para primates sorprendieron cuando se les vio lavar ropa con agua y jabón, tal como vieron hacer a las personas.

– Los elefantes africanos (Loxodonta africana) pueden reconocerse ante un espejo y parecen mostrar altruismo, algo visto solo en algunos animales como los delfines y, claro, los seres humanos. Cuando un elefante muere, sus compañeros de manada se reúnen a su alrededor en silencio, y si uno está enfermo o discapacitado le ayudan a moverse.

– El chimpancé común (Pan troglodytes), el bonobo (Pan paniscus), los gorilas y algunos monos son capaces de usar herramientas, lo cual sugiere que pueden pensar en un futuro inmediato.

¿Somos más inteligentes que los animales?

Decir que lo somos es algo relativo. Si bien nuestra consciencia, habilidad para manejar los recursos de la naturaleza y capacidad de razonamiento pueden hacer creer que estamos en un nivel superior, podría significar que simplemente estamos adaptados a nuestro ambiente particular debido a años de evolución.

En 2013, un grupo de científicos de la Universidad de Adelaida indicó que los animales pueden tener facultades cognitivas más desarrolladas que los seres humanos; por ejemplo, los gibones (familia Hylobatidae) producen más de 20 sonidos distintos con diferentes significados para comunicarse entre sí a través de los árboles, donde pasan la mayor parte de su vida. Para ellos, cortar madera o construir es algo innecesario, así que no han modificado su hábitat ellos mismos. Desde este punto de vista, la inteligencia de las especies no es mayor o menor entre cada una, sino solo diferente. Es algo parecido a lo que los antropólogos dicen sobre las culturas humanas: no hay mejores o peores, pero sí distintas.

Pero hay otro punto que los científicos toman en cuenta, y es, naturalmente, el cerebro.

La importancia del cerebro

Aunque un cerebro grande no necesariamente es sinónimo de mayor inteligencia, lo cierto es que por lo regular mientras más grande es el órgano más inteligente parece ser su dueño. El sistema nervioso central controla las funciones cognitivas; en los seres humanos es el centro de la memoria, la percepción, la consciencia, la emoción, el juicio y el pensamiento.

Un indicador de inteligencia es el tamaño del cerebro en relación con el de su cuerpo. Si bien el cerebro del cachalote es más grande que el de una persona, realmente es pequeño para su cuerpo; y viceversa. En el cetáceo representa aproximadamente 0.002 % de su peso total, mientras que el de los humanos equivale a un 2 % de su peso completo. Una diferencia muy significativa.

Infinitas posibilidades

Resulta claro que cada especie está adaptada a su ambiente y en respuesta a ello actúa y puede desarrollar habilidades. Pero hay algo que no parecen tener: las infinitas posibilidades lingüísticas.

Algunos animales han sido entrenados para aprender signos de lenguaje. Alex, un loro yaco (Psittacus erithacus), logró entender conceptos como más grande e igual y conoció 150 palabras; sin embargo, su destreza era muy inferior a la de cualquier ser humano adulto. El lenguaje y la lengua ofrecen un sinfín de posibilidades: estructuras diferentes, creación de nuevas lenguas, juegos de palabras, expresión de pensamientos complejos, etcétera. Algo que en ningún animal se ha comprobado.

Fuentes

http://www.bbc.com/future/story/20161108-weve-got-human-intelligence-all-wrong

https://global.britannica.com/topic/human-intelligence-psychology

http://www.adelaide.edu.au/news/news67182.html

Charlotte Uhlenbroek. (2009). Vida Animal. Pearson Educación.