¿CUESTIÓN DE ALIMENTACIÓN O DE SEXUALIDAD?

Darwin vs. Lamarck

Durante décadas hemos escuchado la historia de cómo el célebre autor de El origen de las especies refutó la teoría del científico francés, quien había explicado la longitud del cuello de las jirafas como resultado de cambios anatómicos a lo largo de varias generaciones en un intento por alcanzar las hojas de los árboles más altos. Pero las cosas han cambiado, los estudios se han multiplicado y ha aparecido una hipótesis que ahora refuta a Darwin y sugiere que el cuello largo de las jirafas se debe a la selección sexual y no a una adaptación alimentaria.

A decir verdad, la razón de la longitud del cuello de estos ungulados ha quitado el sueño a los científicos a lo largo de mucho tiempo. De acuerdo con la explicación darwinista, entre las jirafas de hace millones de años existían algunas que tenían el cuello más largo que otras, y dado que podían alcanzar con mayor facilidad las hojas de árboles mayores en hábitats donde existía mucha competencia por las hierbas bajas, pudieron adaptarse mejor, reproducirse con éxito y transmitir sus genes, de modo que las de cuello más corto no tuvieron oportunidad de prosperar.

Pero entonces, ¿por qué no hay otras especies en el mismo hábitat con cuellos alargados? Es solo una de las muchas preguntas que todavía quedan al aire. Y es que, a diferencia de lo que algunos creen, las jirafas no tienen más huesos en su cuello, sino exactamente el mismo número que tiene una persona: siete. Lo que pasa es que son más largos.

Cuello + largo = ¿reproducción + exitosa?

Es lo que sugiere la hipótesis de la selección sexual, formulada por los zoólogos Robert Simmons y Lue Scheepers en 1996 y que sigue de parte de la teoría darwinista, solo que cambia el factor alimentario por el sexual.

Como sabemos, los animales cuentan con algunas adaptaciones para llamar la atención del sexo opuesto, y en muchas especies son los machos los que hacen alarde de vistosos plumajes, imponentes alturas, amplias cornamentas o coloridos pelajes que despliegan durante el cortejo. En el caso de las jirafas, ciertamente los machos poseen un cuello ligeramente más largo que el de las hembras, y lo usan para fraguar batallas como preludio del acercamiento a la hembra. La jirafa con el cuello más “poderoso”, tiene derecho a aparearse.

No es precisamente un contacto ligero. Las jirafas se golpean cuello contra cuello, oscilan violentamente y propinan cabezazos al pecho, las costillas, los flancos y hasta las piernas, intimidando, hiriendo y a veces matando. Por lo general, la jirafa más fuerte, más grande y usualmente de mayor cuello, es la que gana la batalla y también la oportunidad de asegurar su descendencia. Además, parece que las hembras suelen preferir a los machos más grandes. Aquí la cuestión parece ser tanto de tamaño como de fuerza y apariencia.

Es una hipótesis…

Aún no podemos estar seguros de que la hipótesis de la selección sexual sea la única razón del cuello alargado de las jirafas, pero hay algunos puntos que la apoyan. Por ejemplo, se sabe que los que tienen cuello más largo tienen un rango jerárquico más alto, es decir, dominan a los demás machos, y estadísticamente se aparean más veces. Esto pudo haber permitido en un principio que las jirafas con cuello más largo y con mayor éxito reproductivo transmitieran sus genes y que la característica se prolongara a través del tiempo.

En caso de que haya sido así, la idea de que el alargamiento se produjera debido a que a las de mayor tamaño se les facilitara llegar a los alimentos altos, como una ventaja evolutiva, sería desechada.

Pero eso no ha ocurrido, por supuesto. Todavía quedan muchas dudas que impiden tomar completamente válida la hipótesis de Simmons y Scheepers, como ¿por qué las hembras también tienen el cuello largo? Es claro que la necesidad de dominancia de los machos con respecto a las hembras les favorece en longitud, pero el hecho de que ellas también hagan gala de un cuello prolongado crea dudas respecto a esta idea.

Jirafas

AL ROMPECABEZAS LE FALTAN MUCHAS PIEZAS.

La cuestión es que es un asunto de especie y no de género. De hecho, parece que las hembras acumulan mayor masa en su cuello que los machos. La hipótesis de los autores ha recibido numerosas críticas, como es natural, y la comunidad científica aún no termina por dilucidar el asunto.

Al rompecabezas le hacen falta muchas piezas. Quizá faltan muchos años más y muchos estudios para comprenderlo, aunque es posible que no sea solo un factor lo que motivó el alargamiento del cuello de las jirafas.