10 consejos para hacerlo y no morir en el intento.

¿No te hace sentir pleno y más saludable el dedicar algunas horas o minutos al día a la actividad física? No es necesario ser un deportista profesional para disfrutar de los múltiples beneficios que brinda al cuerpo, a la mente y hasta al espíritu, pero si ya tienes la costumbre de hacerlo, seguramente lo has comprobado.
La frecuencia de la práctica del ejercicio es algo que depende completamente de cada individuo, y no solo de sus actividades diarias. Algunas personas prefieren hacerlo por la tarde o noche porque están menos ocupadas con una larga jornada laboral o con el cuidado de su familia, o simplemente porque se sienten con mayor energía que durante la mañana o la tarde.

Pero no es tan fácil, ¿verdad? Compromisos de último momento, cansancio extremo, tardanzas… en fin, imprevistos o no que pueden ocupar tu tiempo y confinar tu ejercicio físico “para otro día”. No lo permitas. Trata de ser constante y darle importancia a esos 30, 60 o más minutos para activar tu cuerpo.

Tienes otra opción: ejercitarte por las mañanas, poco después de levantarte y antes de comenzar tus actividades cotidianas. Quizá no es lo que más te apetezca, pero te decimos por qué es una buena alternativa al ejercicio vespertino.

5 buenas razones para hacer ejercicio en las mañanas.

1
Desde luego, evitas que tu rutina diaria te impida hacerlo. Y es que una vez que lo hagas temprano, ya nada puede impedirlo y cumples con tus minutos de ejercicio diario recomendados.
2
No tienes que relegar otras importantes actividades vespertinas. Los momentos con la familia y los amigos, los paseos y otras actividades que también mejoran tu ánimo y son importantes para ti pueden tener todo el tiempo que lo requieran.
3
Aumentas tu productividad. Al liberar endorfinas desde los primeros minutos de comenzar tu día, obtienes energía y te sientes más despierto. Podría ahorrarte la taza de café caliente.
4
Mejoras la calidad de tu sueño. Algunos estudios sugieren que el ejercicio en la mañana puede ayudar a descansar mejor durante la noche. De hecho, no es recomendable hacer ejercicio antes de dormir, ya que esto estimula el organismo y dificulta la relajación.
5

En general, la actividad física te ayuda a reducir el riesgo de sufrir hipertensión, accidentes cerebrovasculares, diabetes, cáncer de mama y de colon, depresión y cardiopatías coronarias.

¿Cuánto tiempo debo hacer ejercicio?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda al menos 60 minutos de actividad física moderada a vigorosa para niños de 5 a 17 años de edad, al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada a intensa para adultos de 18 a 64 años, y 150 minutos, como mínimo, de actividad física moderada a intensa para adultos mayores de 64 años o bien, 75 minutos semanales de intensidad vigorosa.

Si no tienes una rutina estructurada, puedes caminar a paso rápido, trotar o correr. Lo importante es que te mantengas en movimiento.

¡Hazlo!

Si ya te decidiste a ejercitarte en las mañanas, toma en cuenta los siguientes consejos para que tu experiencia sea favorable y no termines desistiendo al poco tiempo de empezar o peor aún, desistas antes de empezar.

1. Come bien la noche anterior.

Dicen que el desayuno es la comida más importante del día, pero si tu actividad diaria comienza con fuerza, debes poner más atención en lo que comes en la noche. Olvídate de las cenas cargadas de grasas, harinas y azúcares refinadas y alimentos difíciles de digerir, pues podrías tener problemas con algunos movimientos en la mañana o sentirte cansado o indispuesto. Lo mejor es cenar vegetales, un poco de carne magra y alimentos con grasas saludables para tener energía suficiente.

2. Haz que tu rutina se adapte a tu vida.

Esto tiene que ver con establecer hábitos realistas, adecuados solo para ti y que puedas hacer todos los días. Si no tienes tiempo para trasladarte a un gimnasio, ejercítate en casa o camina a un parque o área cercana. Aprovecha al máximo todos los minutos que has planeado para tu actividad. Tampoco establezcas pronto una dura rutina matutina a la que no estás acostumbrado, porque podrías cansarte pronto y olvidarla.

3. Prepara todo durante la noche anterior.

Este es uno de los puntos que fácilmente se dejan de lado, pero que pueden hacer una gran diferencia a la hora de aprovechar el tiempo. Para evitar retrasos, prepara la ropa y los zapatos deportivos, rellena tu botella de agua y coloca a la vista los objetos que necesitas (pesas, bandas elásticas, etcétera).

4. Establece metas.

¿Bajar un par de kilos? ¿Tonificar tu abdomen? ¿Mejorar tu  salud general? Si ya tienes la meta, es bueno designar el tiempo que tienes para cumplirlas o el modo en que lo harás. Esto te dará mayor seguridad y aumentará la sensación de triunfo. Pero sé realista, no te establezcas perder 10 kilos en un mes porque además de ser contraproducente para tu salud, si no lo logras la motivación se irá rápidamente.

5. Si puedes, ejercítate en compañía.

Algunas personas se sienten solas o aburridas cuando hacen ejercicio a solas. Invita a alguien a hacerlo contigo, así ambos se ayudarán a mantener el ritmo y la motivación.

6. Avanza poco a poco.

No comiences el primer día con 5 kilómetros de caminata o 2 horas de ejercicio aeróbico, a menos, desde luego, que ya tengas experiencia con el ejercicio vigoroso. Aun así es preferible iniciar con un nivel bajo o lento y aumentar la intensidad paulatinamente, según la forma en que tu cuerpo responda. Sé paciente.

7. Duerme temprano.

Haz todo lo posible por dormir 7 u 8 horas diariamente. Apaga todos los aparatos que te distraigan, como los celulares o la televisión, y acuéstate temprano para que te levantes descansado y con mejor disposición a poner tu cuerpo a trabajar.

8. Recompénsate.

Adelante, es válido. Si cumples una meta, regálate un premio. Quizá una salida no planeada, un viaje o ese libro que deseabas desde hacía tiempo. Pero cuidado, evita que la recompensa sea una ida al restaurante de comida rápida o una noche de fiesta llena de comida y bebida no saludable, ya que puede afectar tanto tu cuerpo como tu motivación.

9. Consulta con tu cuerpo.

Cada persona tiene un metabolismo único y reacciona de forma particular. Si observas que no te está funcionando o que la mañana parece no ser el momento ideal para hacer ejercicio, busca otras alternativas. Recuerda que también puedes dividir tu tiempo de actividad física a lo largo del día.

10. Dale la importancia que merece.

No permitas que nada interfiera con tu rutina matutina y hazla un hábito, tal como lo es para algunas personas beber café caliente, meditar o vestirse con pantalones. Es por tu salud.

¿Convencido? No importa si lo haces en casa, en un gimnasio o al aire libre. Activar tu cuerpo en la mañana puede hacer mucho por ti, y aunque es probable que haya altibajos, sé constante y no desistas.

Fuentes

http://www.who.int/dietphysicalactivity/pa/en/

http://us.cnn.com/2016/06/29/health/morning-workout/index.html

www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/2013/11/04/making-exercise-a-daily-habit-10-tips/

http://www.webmd.com/fitness-exercise/guide/10-workout-secrets-expert-exercise-tips

http://www.huffingtonpost.com/2013/09/27/when-to-exercise_n_3982906.html