Repercusiones en la Biodiversidad

Ningún ecosistema se libra de las consecuencias del efecto climático en la Tierra, lo que se traduce a que cada organismo, desde el más pequeño hasta el más grande, es vulnerable a sufrir cambios en su genética, en su fisiología, en su distribución geográfica o en su comportamiento individual y grupal. No hablamos meramente de humanos y animales, sino también de integrantes de otros reinos de la naturaleza, como Plantae y Fungi.

Antes de comprender el grado de alteración que el cambio climático ejerce sobre la vida del planeta, es necesario considerar a la biodiversidad no como un simple conjunto de especies, sino como toda una red de diversidad genética.

Pero, ¿Qué es la diversidad genética?

Es la variedad de características genéticas que se encuentran dentro de una misma especie (de animal, planta, etcétera). Un claro ejemplo podemos verlo con los elefantes africanos, quienes en apariencia morfológica todos los ejemplares son muy similares (tamaño, colmillos, coloración, etc.), pero en realidad, genéticamente son dos especies las que están a la vista de todos. Esta difícil observación y estudio, le ha otorgado a la diversidad genética el nombre alterno de diversidad críptica o escondida.

Entonces, al tener una diversidad genética tan limitada, el elefante africano es más vulnerable a desaparecer. En cambio, aquellas criaturas con un linaje abundante y amplio, distribuido por diferentes latitudes como parte de un proceso evolutivo, tienen menor riesgo de extinguirse como especie, ya que si uno o dos de sus linajes llegaran a su fin, el animal aún tiene otros que lo hagan persistir. Por lo tanto, podemos resumir que mientras mayor sea la diversidad genética, menor es el riesgo de que la especie llegue a su extinción definitiva.

En tierra o en agua, los cambios son alarmantes y los científicos se han dado a la tarea de dar seguimiento a ciertos procesos naturales para evaluar impactos, dar informes de resultados y gestionar soluciones junto con los gobiernos de cada país.

Efectos visibles

Animales

El problema comienza desde los animales marinos y terrestres más pequeños. Se ha comprobado que crustáceos como la pulga de agua (género Daphnia) y el krill antártico (Euphausia superba) han modificado su fisiología y su distribución a raíz del cambio en la temperatura marina y de algunos compuestos en el agua.

Recordemos que dichas formas de vida minúsculas, entre muchas otras de similar tamaño y abundancia poblacional, alimentan a numerosos animales marinos y semi acuáticos, como pingüinos, focas, tiburones filtradores y ballenas.

 

En el caso del krill, este se alimenta de las algas que se encuentran bajo la superficie del hielo marino, que ha descendido de manera dramática a consecuencia del calentamiento global. El resultado es evidente: desde 1970 hasta hoy, la población de krill ha disminuido un 80%.

Tal hecho obliga a que los que dependen de ellos, modifiquen sus rutas de búsqueda de alimento y perjudiquen otras etapas de su ciclo de vida, como la reproducción y la organización social.

Ello tan solo fue una situación del ámbito marino, pero lo mismo ocurre en cada uno de los biomas. El futuro de fauna como tortugas marinas, osos polares, leopardos de Amur, vaquitas marinas, miles de insectos y muchos animales más, dependen totalmente de las prontas soluciones que le demos al cambio climático.

Una situación que pocos conocen es la alteración en los genes de los organismos de la Tierra por estas causas, lo que a su vez, se deriva en modificaciones de sus rasgos físicos y en el desarrollo de ciertas habilidades como formas de adaptación.

Plantas

Parte de lo anterior también aplica para el mundo vegetal. Las plantas sufren modificaciones significativas en su genética que hace que las nuevas generaciones sean cada vez más débiles. Uno de los tantos ejemplos podemos observarlo en milenarios y emblemáticos árboles como Eucalipto viminalis y Secuoya roja, especies que anteriormente medían entre 89 y 116 metros de altura y que ahora ya no están alcanzando tales medidas en sus nuevos ejemplares por dos causas principales: la deforestación y el cambio climático. Las actuales condiciones del suelo y del ambiente ya no permiten que estos árboles puedan adquirir la altura, la edad y la salud de sus antecesores.

Ante esto, se realizaron múltiples estudios de árboles de otros continentes y ecosistemas, llegando a la conclusión de que a excepción de algunas especies, la gran mayoría de los árboles grandes del mundo están en declive.

Cambios estacionales

Ningún rincón de la Tierra está a salvo. La repentina caída de hojas de los árboles que conforman los bosques húmedos europeos, conllevó al estudio de la situación. Se concluyó que el cambio climático está adelantando la estación primaveral un poco más cada año, y por lo tanto, el follaje se ha adelantado seis o siete días desde 1980.

Pero no solo en la primavera se sienten los estragos. El cambio está provocando más calor en verano y debilita las temperaturas de otoño e invierno.

La gran problemática está, en que si los árboles cambian sus procesos, los animales que dependen de la vegetación para alimentarse también tendrán que hacerlo como una lucha por sobrevivir.

Jirafas

Desastres naturales

Los efectos del cambio climático dentro del ciclo hidrológico, la aceleración del deshielo de glaciares y los cambios en los patrones de precipitaciones, resultan en desastres naturales inesperados.

Las temporadas de huracanes, sequías, inundaciones y otros desastres naturales ya no son las mismas de hace unas décadas. Ahora, los habitantes de numerosas ciudades se percatan de que estos impactos naturales se presentan fuera de su temporada habitual y con mayores frecuencias.

Según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU (NOAA, por sus siglas en inglés), el cambio de temperatura global elevó la intensidad de 14 desastres naturales en 2014, siendo la onda de calor la que más coincide en varias ciudades. De igual manera, esta agencia de investigación encontró relación entre el cambio climático y el 40% de los casos de lluvias extremas en el mundo.

Si comparamos la apariencia de los polos de un mapa mundial de los años 90, con uno de la actualidad, podremos entender la gravedad de la situación: el hielo polar está desapareciendo y los espacios áridos son cada vez más extensos.

Tal parece que no se requieren más pruebas para entender que el cambio climático está modificando el aspecto y funcionamiento de la Tierra. Los puntos anteriores nos dieron una mínima muestra sobre la situación actual, pero la realidad es que el 80 por ciento de los procesos ecológicos del planeta ya se han visto afectados por el calentamiento global.

Fuentes

http://elpais.com/elpais/2016/04/22/ciencia/1461312729_887184.html

http://www.cell.com/trends/ecology-evolution/fulltext/S0169-5347(16)00069-0

http://science.sciencemag.org/content/354/6313/aaf7671.full

www.nytimes.com/interactive/2017/06/22/climate/95-degree-day-maps.html

www.nytimes.com/interactive/2017/05/24/climate/mapping-50-years-of-ice-loss-in-glacier-national-park.html?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fclimate&action=click&contentCollection=climate®ion=rank&module=package&version=highlights&contentPlacement=7&pgtype=sectionfront

http://www.bbc.com/news/science-environment-26715589