Prodigios musicales

Mozart comenzó a componer cuando solo tenía cinco años de edad, o quizá antes. Al descubrir su increíble talento, su padre, músico también, lo instruyó desde una edad en la que la mayoría de los niños están aprendiendo a hablar correctamente, así que a los 16 años ya era un joven experimentado que había compuesto tres óperas en Milán.

Beethoven fue educado en las artes musicales desde su infancia. Tuvo como maestros a Antonio Salieri, Johann Georg Albrechtsberger y Joseph Haydn, y a los 11 años de edad publicó su primera composición para piano. Por su parte, Camille Saint-Saëns demostró a los tres años de edad tener habilidad para identificar notas sin referencias, lo que se conoce como oído absoluto, y a los 10 años hizo su debut en público como músico.

Quizá no todos los niños tengan las prodigiosas habilidades de estos músicos, pero no es impedimento para que experimenten con los instrumentos, los ritmos y las melodías. Escuchar música es uno de los placeres de la vida, y hacerla también. La ciencia ahora da excelentes razones para decidir practicar una de las artes más antiguas.

Lo que sucede en el cerebro cuando hacemos música

Un estudio presentado en la reunión anual de la Radiological Society of North America sugiere que la formación educativa musical en los niños aumenta las conexiones de fibras cerebrales. Este hallazgo ofrece un gran motivo para que los pequeños reciban clases de música, pues la actividad puede tener un papel importante en el desarrollo del cerebro, el órgano encargado de nuestra mente y el más grande del encéfalo.

Entre las neuronas del órgano principal del sistema nervioso humano pasan señales nerviosas mediante sinapsis, es decir, a través de los espacios entre cada neurona.

Además de la materia gris, existe una parte conocida como materia blanca, compuesta principalmente por las proyecciones más largas de las neuronas: los axones, unas fibras que transmiten impulsos nerviosos hasta la sinapsis. Los axones son básicamente los cables que conectan las regiones del cerebro.
Los científicos encargados del estudio evaluaron a 23 niños de cinco y seis años de edad, sin formación artística previa ni antecedentes de trastornos neurológicos, de percepción o sensoriales. Niños sanos y típicos. Primero se les sometió a una evaluación del cerebro con una técnica de resonancia magnética avanzada de imágenes con tensor de difusión (DTI) o tractografía. Posteriormente, los niños tomaron clases de música durante nueve meses, usando unos instrumentos de percusión llamados Boomwhackers. Una vez pasado este tiempo, los pequeños fueron sometidos de nuevo a las resonancias magnéticas, y los científicos hallaron algo muy interesante: en el cerebro habían más conexiones que antes de las clases de música.

El estudio no afirma que tomar clases de música aumenta la inteligencia o que todos los músicos tienen un cerebro muy desarrollado o son muy inteligentes, pero sí está ayudando a comprender en dónde se producen las nuevas conexiones de fibras y cómo ocurren los cambios en el cerebro. Aprender a tocar un instrumento es relativamente complejo, y requiere concentración y desarrollo de habilidades y capacidades que podrían mejorar la cognición.

De hecho, varios de los prodigios musicales fueron también excelentes en otras áreas del saber. Camille Saint-Saëns, un hombre del siglo XIX, sabía latín y griego y escribió un buen número de poemas, ensayos y obras de teatro.

Polímatas: prodigios y algo más

Un polímata es una persona que tiene gran conocimiento en varias áreas, particularmente científicas y humanísticas. Leonardo da Vinci es probablemente el más famoso. Además de pintor fue inventor, excelente escultor, arquitecto, ingeniero y anatomista, entre otros oficios.

1. Galileo Galilei. Se le conoce más como el astrónomo que defendió la teoría heliocéntrica; fue también físico, ingeniero, filósofo y matemático, precursor del método científico. En su juventud estudió medicina, y se cree que en 1593 desarrolló el primer termoscopio.

2. Aristóteles. El filósofo realizó importantes aportaciones a la biología, la zoología, la metafísica, la lógica, la retórica y la ética. Escribió varias obras sobre animales.

3. Voltaire. El ingenioso escritor fue prolífico y ducho en la composición de varios tipos de literatura: desde poemas, novelas y obras de teatro hasta escritos de corte científico. También fue filósofo e historiador.

4. Immanuel Kant. Es reconocido por su obra Crítica de la razón y su aportación decisiva en el pensamiento filosófico moderno. Kant también trabajó en las áreas del derecho, la ética, la estética, la metafísica, la epistemología, la historia y hasta la astronomía. Fue uno de los primeros científicos en sugerir que la Vía Láctea era un disco formado por estrellas, lo que no ganó aceptación sino muchas décadas después, con el empleo de los telescopios.

5. Alexander von Humboldt. Este naturalista, uno de los estudiosos más influyentes del siglo XIX, trabajó en áreas de la botánica, la geografía, la filosofía y la geología, entre otras.

¿Útil para trastornos?

Los investigadores creen que este descubrimiento podría tener utilidad en el tratamiento del autismo y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés), ya que, de acuerdo con investigaciones anteriores, estos padecimientos se han relacionado con la disminución del volumen y de las conexiones de fibras en la corteza frontal del cerebro. Además, el aprendizaje de música es una actividad que bien podría ayudar a los niños a desarrollar habilidades sociales.

La ciencia aún está investigando los efectos que escuchar música tiene en el cerebro; descubrir lo que sucede cuando se hace también está generando interés.

Fuentes

https://www.sciencedaily.com/releases/2016/11/161121180403.htm

https://www.eurekalert.org/pub_releases/2016-11/rson-mtc111416.php

https://www.eurekalert.org/pub_releases/2016-11/rson-mtc111416.php

https://en.wikipedia.org/wiki/White_matter