Conocemos menos del 5 % de los océanos, que es el total de lo que el ser humano ha explorado. Naturalmente, nos falta mucho por descubrir, sobre todo con las criaturas que poco vemos y de las que menos conocemos.

Las zonas más profundas del océano son hogar solo de especies adaptadas a la oscuridad, la alta presión y el limitado número y variedad de presas. Muchos de estos animales tienen una apariencia que puede resultar extraña, lo que no hace más que aumentar la fascinación por ellos.

1. Pez pelícano (Eurypharynx pelecanoides). Unos redondos ojos brillantes, un cuerpo tan oscuro como su hábitat y unas impresionantes mandíbulas que se abren a proporciones asombrosas, son las características más llamativas de este poco conocido pez, residente de profundidades de hasta 3,000 metros.

Es fácil saber por qué Eurypharynx pelecanoides es llamado pez pelícano. Sus mandíbulas no están completamente fijas, por eso puede abrir la boca hasta poder tragar presas más grandes que su propio cuerpo. El resto de su anatomía es más ligera, y termina en una cola en forma de látigo.

2. Melanocetus johnsonii. De los peces abisales, esta humilde criatura ha cobrado fama durante los últimos años, aunque no es raro que se le conozca más como uno de los peces más feos del mundo que por sus características biológicas.

Melanocetus johnsonii sí tiene un aspecto que puede infundir rechazo: tiene una cabeza muy grande, largos dientes puntiagudos que asoman amenazantes al abrir la boca, y un señuelo luminoso entre las narinas, que usa para atraer a sus presas.

Este señuelo, propio de las hembras, es una de las adaptaciones típicas de peces que viven en aguas oscuras, ya que les facilita capturar alimento donde no pueden encontrarlo por medio de la vista.

Quizá no es la especie más carismática, pero pocos pueden hacer lo que él: vivir a profundidades de hasta 4,500 metros.

3. Pez dragón (Stomias boa boa). Muchos pescadores le temen por sus enormes colmillos, que por un descuido podrían herirlos. En realidad no representa una amenaza para las personas, ya que su hogar habitual se encuentra a más de 1,000 metros de profundidad. Algunas veces llega a 1,500 metros.

Para alimentarse se ayuda de los fotóforos ubicados en su cabeza y su vientre, que al emitir luz atraen presas.

4. Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus). Pocos creerían que se trata de un tiburón, pero lo es, a pesar de parecerse más a una gran anguila. Esta es una de las especies de escualos menos conocidas y de más antiguo linaje. Lo han llamado “una especie primitiva” y “un fósil viviente”.

El tiburón anguila tiene un cuerpo alargado y flexible, unos ojos brillantes y una especie de filamentos en la región de las hendiduras branquiales, que le dan la apariencia de tener volantes. Cuenta con varias filas de dientes delgados y largos como agujas, pero bien afilados. Pocas veces se le ha visto, ya que vive a más de 1,000 metros de profundidad. Una vez se le encontró a 1,570 metros.

5. Peces telescopio (Familia Giganturidae).

Su nombre se debe a la extraña forma de sus ojos, tubulares y dirigidos hacia adelante, que recuerdan las lentes de los telescopios. Su cuerpo es alargado, sin escamas, con cabeza grande, hocico puntiagudo y cola que llega a medir más de la mitad de la longitud total corporal. Sin duda, son peces más parecidos a una serpiente. A una rara serpiente.

Las dos especies de peces telescopio viven en los océanos Pacífico, Índico y Atlántico, a profundidades de 500 a 3,000 metros. Sus curiosos ojos tienen una razón: brindarles una excelente visión binocular, algo de gran ayuda en sus hábitats tan oscuros.

6. Thaumatichthys binghami. Los peces rape son típicos peces abisales. Si ya de por sí su aspecto suele parecer muy extraño, lo es más el de esta especie de la que poco se conoce, pero se sabe que puede vivir a 2,532 metros de profundidad. Su cuerpo es más alargado que el de otros peces rape, delgado y flexible, con ojos muy pequeños y una dentadura sobresaliente.

7. Pez trampa (Lasiognathus saccostoma). Su enorme mandíbula, muy proyectada hacia adelante, da la impresión de que tiene el labio doblado hacia atrás. Pero es la apariencia normal de este pez capaz de encontrarse a unos 4,000 metros de profundidad. Al igual que muchos ocupantes de su hábitat, cuenta con el útil señuelo bioluminiscente al que muchas presas confunden con gusanos.

8. Peces babosos (Familia Liparidae). Podrías imaginarte sostenerlos: blandos, resbaladizos y gelatinosos. En efecto, algunos de estos peces tienen un cuerpo blando muy parecido al de larvas o renacuajos, sin escamas y con fuertes aletas pectorales. Se les ha encontrado a profundidades de hasta 7,500 metros.

Jirafas

9. Abyssobrotula galatheae. Es el pez capturado a la mayor profundidad: ¡8,370 metros! Esto lo hace uno de los pocos animales que pueden alcanzar la zona hadal, y aunque su aspecto no es tan extraño comparado con el de otros peces de aguas profundas, tampoco es común. Su cabeza es pequeña pero tiene grandes aletas pectorales y una piel amarillenta ligeramente transparente.

10. Calamar vampiro (Vampyroteuthis infernalis). Esta es una especie sorprendente. No es realmente un calamar, sino un cefalópodo que posee una especie de capa elástica unida a los 8 brazos. Eso, además de sus ojos rojizos y el movimiento de la “capa” al nadar, le granjeó el nombre de “calamar vampiro”, pero no chupa sangre. Es, sin duda, una de las criaturas más raras y curiosas del fondo marino.

Usualmente se halla entre los 600 y los 900 metros de profundidad.

Fuentes

http://www.smithsonianmag.com/science-nature/creatures-of-the-deep-163679120/

http://www.ibtimes.co.uk/hadal-zone-ten-things-you-never-knew-about-oceans-deepest-places-1547518

http://ocean.nationalgeographic.com/ocean/photos/deep-sea-creatures/